La industria naval de Vigo ha sumado esta semana un hito que confirma su capacidad de reinvención y su competitividad en los mercados más exigentes de la energía verde. Astilleros San Enrique, perteneciente al grupo Marina Meridional, ha culminado con éxito la entrega de los últimos paneles estructurales para Dragados Offshore, cerrando así su primer gran contrato en el sector de las energías renovables marinas.
La operación logística se completó con el atraque del buque Aristona en el Muelle Sur del astillero vigués, donde la carga de los componentes se realizó bajo una estricta planificación. Este paso no solo supone el cumplimiento de un encargo técnico, sino la validación de la terminal viguesa como un actor relevante en la construcción de infraestructuras críticas para la transición energética europea.
BalWin1, un gigante de los 2 gigavatios
Los paneles fabricados en las gradas de San Enrique tienen un destino de alta tecnología: el proyecto BalWin1. Esta iniciativa, desarrollada por Dragados Offshore en alianza con la multinacional alemana Siemens, consiste en la creación de una de las primeras plataformas convertidoras HVDC (corriente continua de alta tensión) de 2 gigavatios de potencia a nivel mundial.

Estas megaestructuras actúan como el corazón de los parques eólicos marinos, encargándose de recoger, transformar y transportar a tierra la energía generada en alta mar. Para el astillero vigués, formar parte de esta cadena de suministro ha exigido un proceso de homologación del más alto nivel, obteniendo certificaciones internacionales (UNE-EN 1090 e ISO 3834) que acreditan la excelencia de sus procesos de soldadura y producción.
Un punto de inflexión estratégico
La entrada en el ámbito offshore marca un cambio de paradigma para San Enrique. Mientras mantiene su actividad tradicional de construcción y reparación naval, el astillero ha logrado diversificar su cartera hacia un sector con una demanda internacional creciente.
“Este proyecto refuerza nuestra apuesta por las renovables, un ámbito estratégico en el que queremos tener una presencia estable”, señalan desde Marina Meridional. La solvencia demostrada en esta primera fase ha servido de aval para un segundo contrato con Dragados Offshore, ya en marcha. Este nuevo encargo, de mayor alcance que el anterior, tiene prevista su entrega en los próximos ocho meses, lo que garantiza una carga de trabajo sostenida y la especialización de la plantilla en estructuras de gran complejidad.
Reparaciones y escalas técnicas
Más allá de los proyectos energéticos, el astillero mantiene el pulso en su línea de negocio convencional. Ejemplo de ello ha sido la reciente estancia del anclero Boka Keeper, que zarpó el pasado domingo con destino a Las Palmas tras someterse a una puesta a punto integral.
Durante varias semanas, los operarios de San Enrique realizaron tareas de mantenimiento técnico y reparaciones en los motores principales del buque, asegurando su operatividad para sus próximos servicios comerciales. Esta convivencia de la reparación naval clásica con la fabricación de vanguardia para la eólica marina dibuja el perfil de un astillero versátil, capaz de liderar el nuevo tiempo industrial que se abre paso en la ría de Vigo.




















