En un mundo donde las redes sociales amplifican experiencias personales, el anuncio de la polémica tiktoker viguesa Evita Camila sobre su padecimiento de disfagia ha generado un significativo revuelo. A través de videos en TikTok, donde muestra cómo le cuesta tragar alimentos simples como tostadas o bebidas, ha visibilizado esta condición, pero también ha despertado críticas de usuarios que la acusan de buscar simple viralidad, considerando su historial de controversias. Más allá del debate, este caso subraya la importancia de entender esta patología, una afección que complica un acto cotidiano como comer y que puede tener implicaciones graves para la salud.
¿Qué es la disfagia?
La disfagia se define como la dificultad o imposibilidad para tragar alimentos sólidos, líquidos o incluso saliva, requiriendo más tiempo y esfuerzo para moverlos desde la boca hasta el estómago. No es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma que puede derivar de diversos trastornos neurológicos, anatómicos o funcionales. Afecta a personas de todas las edades, aunque es más común en adultos mayores, bebés y aquellos con problemas en el sistema nervioso. Según expertos, involucra alrededor de 50 pares de músculos y nervios en el proceso de deglución, lo que explica su complejidad.
Existen dos tipos principales: la disfagia orofaríngea, que afecta la boca y la faringe, y la esofágica, relacionada con el esófago.
Síntomas clave
Los síntomas de la disfagia varían según la causa, pero suelen incluir dolor al tragar, sensación de que la comida se atasca en la garganta o el pecho, babeo involuntario, tos o asfixia durante las comidas, y regurgitación de alimentos. En formas más graves, puede llevar a pérdida de peso involuntaria, desnutrición o infecciones respiratorias por aspiración de partículas al pulmón.
Otros signos incluyen acidez frecuente, voz ronca después de comer o la necesidad de cortar alimentos en trozos muy pequeños para evitar atragantamientos. Si no se atiende, puede evolucionar a complicaciones como neumonía aspirativa, enfatizando la necesidad de consulta médica temprana.
Causas subyacentes de la disfagia
Las causas son diversas y pueden clasificarse en neurológicas, estructurales o funcionales. Entre las neurológicas destacan el ictus, traumatismos craneoencefálicos, Parkinson o esclerosis múltiple, que afectan los nervios implicados en la deglución. Estructuralmente, obstrucciones como tumores, estrechamientos esofágicos (estenosis) o reflujo gastroesofágico crónico erosionan el esófago.
En contextos como el de la creadora de contenido viguesa, factores psicológicos como la ansiedad o el estrés pueden desencadenar disfagia funcional, donde no hay daño físico pero el proceso se ve alterado.
Para diagnosticar la disfagia, los médicos recurren a evaluaciones como la endoscopia, que visualiza el esófago; la videofluoroscopia de deglución, que observa el proceso en tiempo real con rayos X; o la manometría esofágica, que mide la presión muscular. Estas pruebas ayudan a identificar si el problema es orofaríngeo o esofágico, y descartar afecciones graves como cáncer.
En casos funcionales, se incluyen evaluaciones psicológicas para detectar vínculos con trastornos de ansiedad. Un diagnóstico preciso es crucial, ya que la disfagia puede ser indicio de patologías subyacentes que requieren intervención inmediata.
Tratamiento y perspectivas de cura
El tratamiento depende de la causa subyacente. Para disfagia orofaríngea, la terapia logopédica es clave, con ejercicios para fortalecer músculos y técnicas de deglución segura. En variantes esofágicas, opciones incluyen dilatación con balones para ensanchar el esófago, cirugía para remover obstrucciones o medicamentos para controlar el reflujo.
Cambios dietéticos, como texturas suaves o espesantes para líquidos, ayudan a prevenir aspiraciones. ¿Tiene cura? En muchos casos sí, especialmente si se aborda la causa raíz. Por ejemplo, en disfagia funcional ligada al estrés, la terapia psicológica puede resolverla completamente. Sin embargo, en afecciones crónicas como el Parkinson, el manejo es paliativo, enfocándose en mejorar la calidad de vida.
Más allá de la visibilidad
El caso de Evita Camila resalta cómo las redes pueden educar sobre salud, pero también generar escepticismo. Independientemente de las opiniones y críticas a la viguesa, la disfagia afecta a millones, y su visibilización promueve la empatía y la detección temprana. Consultar a especialistas ante síntomas persistentes es esencial para evitar complicaciones.





















