La política turística de Vigo ha encontrado en el entorno digital un refugio donde las cifras no conocen el desgaste. Tras la reciente presentación en FITUR de la campaña ‘Vigo, una Navidad de 365 días’, el alcalde Abel Caballero, ha comparecido para sacar pecho de un impacto que califica de histórico. Con el eslogan que busca desestacionalizar el fenómeno de las luces, la estrategia municipal ha logrado un alcance récord en redes sociales, superando los 1,6 millones de visualizaciones en apenas unos días tras el desembarco en Madrid el pasado 22 de enero.
Sin embargo, este triunfalismo digital choca frontalmente con la realidad que dibuja el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mientras el contador de visualizaciones en TikTok e Instagram no deja de subir, los datos de coyuntura hotelera sugieren que el modelo de «turismo de masas navideño» podría estar mostrando los primeros síntomas de agotamiento estructural.
Un millón de impactos en el bolsillo
Para el Gobierno local, el éxito de una campaña se mide hoy en la capacidad de penetrar en el feed del usuario. Según los datos facilitados por el Concello, el vídeo oficial de la campaña ha cosechado una acogida masiva en los perfiles de Turismo de Vigo y las cuentas personales del regidor. El desglose es una radiografía del consumo actual: 662.000 visualizaciones en Instagram, seguida por la pujanza de TikTok con 473.000, y un comportamiento sólido en Facebook y YouTube.
«En 2024 tuvimos medio millón, en 2025, un millón y medio, y en 2026 ya superamos el millón setecientos mil», destacó Caballero, subrayando un crecimiento exponencial que, a su juicio, demuestra que el atractivo de Vigo no solo se mantiene, sino que se incrementa año a año. El alcalde insiste en que este volumen de interacciones es la prueba de una ciudad «mantiene toda su fuerza» capaz de competir por la atención global durante todo el calendario.
La brecha entre la view y la pernoctación
No obstante, tras el brillo de las pantallas, el sector hotelero observa la situación con una cautela que los datos oficiales del INE parecen justificar. Los últimos informes de ocupación de diciembre revelan un estancamiento e incluso un retroceso en indicadores clave. Mientras la campaña de FITUR vende una Navidad eterna, la realidad de las pernoctaciones y la estancia media indica que el visitante de proximidad (el más común en estas fechas) está empezando a reducir su gasto o su tiempo de permanencia en la ciudad.
El debate está servido en los despachos de la administración: ¿es el alcance en redes sociales un indicador fiable de éxito económico o es simplemente un espejismo de notoriedad? Para el sector crítico y los datos del INE, el modelo de saturación de diciembre da muestras de agotamiento, planteando la duda de si Vigo puede realmente sostener esa «Navidad de 365 días» sin que la oferta turística se diluya por el exceso de exposición.
El reto de la sostenibilidad del modelo
La campaña presentada en FITUR busca precisamente eso: convencer al viajero de que Vigo es mucho más que un parque temático de luces en diciembre. Al estirar el concepto navideño a todo el año, el Concello pretende exportar la marca Vigo vinculada al ocio, el comercio y la vitalidad urbana.
El éxito en redes sociales es, sin duda, un primer paso necesario en la visibilidad de cualquier destino moderno, pero el reto de Caballero para este 2026 será convertir ese millón y medio de visualizaciones en un flujo de visitantes que devuelva la rentabilidad a los hoteles más allá del fin de semana de encendido. Por ahora, el alcalde se queda con el dato digital; el INE, por su parte, se queda con la cruda realidad de las camas vacías.



















