El Guardacostas de Galicia activó este viernes una operación de emergencia para socorrer a un velero que sufrió una vía de agua tras un ataque de orcas al norte de la Isla de Ons. La intervención, coordinada a petición del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo (CCS) de Fisterra, puso a prueba la capacidad de respuesta de los efectivos autonómicos, que lograron evitar el hundimiento de la embarcación con tres tripulantes a bordo. Este incidente que reaviva las preocupaciones sobre los encuentros entre cetáceos y embarcaciones en las aguas gallegas.
Una alerta urgente frente a las costas de Ons
El suceso tuvo lugar en la tarde del viernes 29 de agosto, cuando el CCS de Fisterra recibió una solicitud de auxilio del velero, que navegaba cerca de la Isla de Ons. Según fuentes oficiales, el ataque de un grupo de orcas provocó una vía de agua que puso en riesgo la integridad de la embarcación. El Guardacostas Irmáns García Nodal, con base en Marín, desplegó de inmediato su embarcación auxiliar de rescate rápido para acudir al lugar, iniciando una carrera contra el tiempo para salvar a los tres tripulantes.
Las condiciones en el mar complicaron la operación, pero los efectivos actuaron con determinación para estabilizar la situación. Este incidente se suma a una serie de encuentros entre orcas y veleros que han generado alarma en los últimos años, especialmente en las costas del noroeste español.
Esfuerzo titánico para evitar el hundimiento
La magnitud del daño sufrido por el velero requirió un esfuerzo extraordinario por parte del equipo de rescate. Los agentes del Guardacostas emplearon dos bombas de achique, generadores de corriente y un tanque extra de combustible para mantener a flote la embarcación mientras se organizaba su traslado. La colaboración con el CCS de Vigo, que envió la Salvamar Mirach, fue clave para garantizar el éxito de la operación. Tras horas de trabajo coordinado, el velero fue remolcado con seguridad hasta el puerto de Portonovo, donde los tripulantes pudieron desembarcar sin lesiones graves.
Las orcas, parte de la subpoblación ibérica conocida por sus interacciones con embarcaciones, han vuelto a demostrar su capacidad para causar daños significativos, aunque no se reportaron agresiones directas contra las personas a bordo. Este episodio subraya la necesidad de protocolos más robustos para proteger tanto a los navegantes como a estos cetáceos, una especie en peligro crítico.
Un fenómeno que inquieta a marineros y científicos
Los ataques de orcas a veleros en aguas gallegas no son nuevos, pero su frecuencia ha generado debate entre expertos y autoridades marítimas. Aunque no se conocen las motivaciones exactas de estos encuentros (que oscilan entre teorías de juego, imitación o respuesta a traumas previos), los navegantes de la región están cada vez más alerta. La Isla de Ons, cercana a Sanxenxo, se suma ahora a zonas como el Estrecho de Gibraltar como punto de interacción entre orcas y embarcaciones, un patrón que preocupa a la comunidad marinera.
Las autoridades gallegas han reforzado su vigilancia en las rutas costeras, mientras los científicos continúan investigando el comportamiento de estos animales. La preservación de la subpoblación ibérica, estimada en menos de 50 ejemplares, choca con la seguridad de quienes surcan estas aguas, planteando un desafío complejo para el equilibrio entre naturaleza y actividad humana.

Este rescate pone de relieve la vulnerabilidad de los veleros frente a los encuentros con orcas y la importancia de una respuesta rápida y coordinada. Los tripulantes, aunque a salvo, enfrentaron momentos de tensión que reflejan los riesgos emergentes en el litoral gallego. Mientras el puerto de Portonovo acoge la embarcación dañada, el incidente abre un nuevo capítulo en el diálogo sobre cómo convivir con estas criaturas marinas, cuya presencia enriquece el ecosistema pero también plantea interrogantes sobre su interacción con el hombre.