La borrasca Leonardo ha llegado a la ciudad cargada de lluvia y viento azotando con saña la geografía logrando este jueves, 5 de febrero, lo que pocos escenarios logran: desconectar por completo a la mayor ciudad de Galicia del resto de la red ferroviaria nacional. Ante la virulencia de las condiciones meteorológicas, Renfe ha decretado la suspensión indefinida de todos los servicios con origen y destino en Vigo, admitiendo la imposibilidad técnica de ofrecer siquiera un plan alternativo por carretera.
La decisión, que deja las estaciones de Urzaiz y Guixar sumidas en el caos mientras cientos de pasajeros esperan las alternativas qeu las operadora pueda proporcionarles. Al no poder garantizar la seguridad ni en las vías ni en el firme de las carreteras, la ciudad ha quedado, a efectos prácticos, incomunicada por vía férrea.
El colapso total del eje atlántico y las rutas de larga distancia
La medida no conoce excepciones. La suspensión afecta de forma transversal a la Alta Velocidad, la Larga Distancia y la Media Distancia. El mapa de cortes dibuja una ciudad cercada: han caído las conexiones del Eje Atlántico hacia Santiago y A Coruña, los trayectos hacia el interior vía Ourense y la ruta internacional hacia Tui y Portugal.
La logística de los servicios comerciales también se ha visto alterada de forma drástica. Los trenes que conectan con Madrid tendrán ahora su inicio y fin de trayecto en la estación de Santiago de Compostela, mientras que el enlace entre Vigo Guixar y Barcelona operará exclusivamente desde Ourense. En el resto de la comunidad, las rutas mantienen, por ahora, una aparente normalidad, dejando al sur de Pontevedra como el gran damnificado del temporal.
Del autobús a la parálisis
Lo más crítico de la jornada ha sido la velocidad a la que se han deteriorado las previsiones. A primera hora de la mañana, Renfe mantenía un plan de contingencia que incluía transbordos por carretera para convoyes específicos. Sin embargo, a las ocho de la mañana, cualquier esperanza de transporte alternativo quedó descartada.
La operadora considera actualmente «imposible» prestar servicios mediante autobuses debido al estado de la red viaria, lo que deja sin conexión no solo a los viajeros de larga distancia, sino a los usuarios de estaciones intermedias como Guillarei y O Porriño, que han visto cómo se cancelaban los planes de enlace por carretera anunciados inicialmente.
La respuesta ante el billete perdido
Ante la gravedad del bloqueo, la compañía ha habilitado mecanismos de compensación para los miles de usuarios afectados. Se permiten cambios gratuitos de billetes para fechas posteriores o el reembolso íntegro del importe a través de sus canales de venta habituales.
No obstante, la recomendación de las autoridades es tajante: evitar cualquier desplazamiento innecesario y no acudir a las estaciones de Urzaiz o Guixar sin consultar previamente el estado de los servicios, ya que la situación de suspensión es, a estas horas, absoluta y sin visos de resolución inmediata mientras persista la alerta meteorológica.
El mapa del aislamiento: rutas y destinos afectados
La mayor incidencia se registra en el Eje Atlántico, la arteria con mayor volumen de pasajeros de la comunidad, donde han quedado suprimidos todos los servicios que enlazan tanto Vigo Urzaiz como Vigo Guixar con Santiago de Compostela. Esta interrupción corta el cordón umbilical con el norte de Galicia y deja en el aire los planes de viaje de miles de usuarios pendulares.
Hacia el interior, la situación es idéntica. La conexión entre Vigo Guixar y Ourense ha quedado totalmente inhabilitada, lo que supone un obstáculo insalvable para quienes pretendían enlazar con el resto de la meseta. Del mismo modo, la Ruta Sur, que vertebra la comunicación entre Vigo Guixar y Tui, ha sido cancelada, extendiendo el aislamiento hasta la frontera portuguesa.
Finalmente, el impacto en la Larga Distancia ha obligado a una reconfiguración forzosa del mapa nacional. Los trenes con destino a Madrid y Barcelona han visto recortados sus itinerarios, estableciendo sus cabeceras de salida y llegada en Santiago y Ourense, respectivamente. Esta medida deja a Vigo como una isla ferroviaria, a la espera de que la meteorología permita devolver la normalidad a unas vías hoy silenciadas por el temporal.




















