A estas alturas de 2026, parece que hasta los peces están hartos de tanta agua. Son semanas y semanas, no de lluvia fina, de ese chirimiri tontorrón que moja si te pilla despistado, sino de jarreo en toda regla, del que moja hasta a quienes se resguardan bajo techo.
Y lo peor, es que la cosa no tiene pinta de terminar. Leonardo, que es como se llama la borrasca que ahora mismo tenemos encima y que quitó anoche el sueño a tanta gente en Vigo y comarca, se mueve despacio. Muy despacio. Y ya es seguro que se quedará por aquí hasta el viernes. Después, vendrán sus primos. Que de momento no tienen nombre, pero que también mojan.
Explicado meteorológicamente: «El patrón a nivel sinóptico sobre el Atlántico se ha mantenido bastante estacionario durante las últimas semanas, con una intensa circulación polar que se ha visto obligada a discurrir por latitudes más bajas, favoreciendo el paso de sucesivas borrascas y sus frentes asociados por el entorno de la Península Ibérica. En consecuencia, el tiempo ha estado marcado en gran parte del territorio por las precipitaciones y por el intenso viento de componente oeste, a lo que se ha unido el temporal marítimo».
Así es como describe el Ministerio del Interior lo que ha pasado. Y así como anticipa lo que va a pasar: «Esta situación continuará en los próximos días, si bien es cierto que se espera que las condiciones empeoren a partir del miércoles con la llegada de la extensa borrasca ‘Leonardo’, que se mantendrá estacionaria al noroeste de la Península hasta el fin de semana».
La zona más afectada, al parecer, será Andalucía. La segunda más afectada se ve perfectamente en el mapa de aquí abajo. Por eso, extraña poco que Meteogalicia haya activado sus alertas al paso de Leonardo, que de momento nos trae para mañana una alerta amarilla por lluvia, otra alerta amarilla por viento y una tercera alerta amarilla por la situación del mar.

Pero la cosa se pondrá incluso más cruda el jueves. En el mar la alerta será naranja, y en tierra será amarilla, aunque por partida triple: por viento, lluvia y tormentas. Unos 15 litros por metro cuadrado en apenas una hora es lo que es espera. Probablemente en algún momento entre las seis de la mañana y el mediodía.
Los embalses están a punto de ver como el agua alcanza el borde. La tierra está perdiendo su capacidad de absorción, porque ya no puede beber más. Agua. Mucha, pero que mucha agua, que viene a sumarse a la que ya cayó.
Leonardo, como antes Kristin, Joseph o Ingrid, se acabará yendo, buscando a otra gente a la que mojar. Pero eso no implica que tras ellos vaya a llegar el sol. En absoluto. Por detrás llegan sus primos. No serán tan endiabladamente molestos, pero mojarán igual.
Así que más vale armarse de paciencia porque por delante, según la Aemet, queda al menos una semana bien pasada por agua en la que la DGT recomienda prudencia si es que hay que conducir, que seguro que sí. Agua, mucha agua todavía la que ha de caer…




















