Casi 160 rayos han tocado tierra en Galicia en las últimas horas, según la contabilidad de Meteogalicia, uno de ellos este que aparece en la fotografía y que ha captado Vigoé. Es el epítome de una nueva noche de perros durante la que no ha dejado de llover. Sigue cayendo agua a cubos, como si estuviese a punto de llegar el diluvio universal, si es que no ha llegado ya y no lo sabemos, mientras la paciencia de los vigueses y de los gallegos todos, tan resignados normalmente, se empieza a agotar.
Basta salir a la calle o asomarse a las redes sociales y afinar el oído para detectar lo que ya era fácil de intuir: la gente, sin excepción, está hasta la coronilla de lluvias y tormentas, que una cosa es que en Galicia llueva y otra muy diferente es este castigo que no cesa. Que las borrascas llegan encadenadas, y que para colmo cada vez se quedan más tiempo, como sucede con Leonardo, que es como ese amigo gorrón al que invitas a tomar un café y se queda seis días.
Este viernes, de momento, el transporte de ría funciona. Sale un barco cada media hora, en lugar de cada 20 minutos, como suele ser habitual, pero funciona. No sucede lo mismo con el tren. A pesar de las quejas tanto del Concello como de la Xunta, hoy viajar en tren, a no ser que vayas a Madrid, es un imposible para las miles de personas que lo toman cada día en las estaciones vigueses, sobre todo los viernes, que suele ser el día de la semana con mayor demanda.
Existe el temor de que con tanta agua que ha caído desde que echó a andar este 2026 estén los taludes blanditos y acabe por suceder lo que no nadie quiere. Lo dijo ayer Renfe: «Derivado de las condiciones meteorológicas adversas, sigue activo el riesgo de inundaciones y desprendimientos de tierras en el eje atlántico». Eso significa que no hay trenes de media distancia. La medida ha dejado perplejos a los usuarios del tren, que si ya andaban cabreados con tanta lluvia y la anulación del servicio ayer, sus motivos para vivir enfurecidos se redoblan.
El viernes, ya lo hemos dicho, ha amanecido bajo intensos chaparrones que todo lo empapan. Los cielos continúan encapotados, con unas nubes tan bajas y oscuras que pareciera que vivimos en el interior de un pabellón deportivo. Las temperaturas, al menos, no son severas; al contrario, oscilarán hoy entre los 9 y los 14 grados. En el mar tenemos una nueva alerta naranja, pero esto empieza a dejar de ser noticia. Las olas de menos de cinco metros es lo que surfean los gallegos para desayunar. Tampoco es noticia que llueva. Lo será el día que salga el sol.




















