Los resultados de las iniciativas en política de vivienda por parte del Gobierno de Abel Caballero, de momento, son, si acaso, anecdóticos. Han pasado 211 días desde que el alcalde anunció la creación de EmVigo, la empresa municipal de vivienda, y a estas alturas sigue sin estar constituida. Caballero también anunció un programa de adquisición de viviendas dotado con 2,5 millones de euros, pero según el Bloque, se trata de una cantidad que permitiría movilizar apenas 15 pisos en toda la ciudad. Y mientras, el plan de rehabilitación con alquiler protegido, hasta ahora solo ha incorporado una vivienda al mercado.
Ese es el resumen que ha hecho el BNG de la política de vivienda del Gobierno local, a la que ha calificado, por medio de su portavoz, Xabier Pérez Igrexas, de «espejismo» y de «grosera estafa política», sobre todo por el hecho de que el alcalde ha hablado recientemente de la movilización de los pisos vacíos como solución inmediata para abaratar los precios.
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística cifran en 21.700 las viviendas vacías existentes en Vigo, a las que se suman otras 10.000 de uso esporádico, lo que supone que una de cada cinco viviendas de la ciudad no tenga un uso residencial continuado. Ello, en un contexto de subida del 30% de los precios del alquiler en los últimos cinco años y con una oferta actual de apenas 400 viviendas en el mercado de alquiler, el 90 por ciento de las cuales cuestan más de 700 euros al mes.
“Celebramos que el alcalde repare ahora en una demanda que el BNG lleva mucho tiempo defendiendo: la necesidad de una política pública enérgica para movilizar ese parque de vivienda vacía”, ha dicho Pérez Igrexas, quien ha subrayado que las declaraciones de Caballero, no obstante, “no están acompañadas de hechos”.
Según el BNG, en el Consejo de Urbanismo de este martes, la concejala del ramo, María José Caride, ofreció una respuesta «decepcionante» a la pregunta de qué piensa hacer el Gobierno local para para movilizar viviendas vacías y aumentar la oferta para tratar así de aliviar el problema de la vivienda en Vigo. Decepcionante porque el Gobierno local insiste en unas recetas que ni siquiera ha puesto en marcha.
Por último, el portavoz del BNG expresó su “profunda preocupación” por las declaraciones del alcalde negando la existencia de un informe encargado por el propio Concello que avala que Vigo cumple al menos uno de los criterios legales para ser declarada zona tensionada. Ante esta situación, anunció que remitirá de nuevo dicho informe al alcalde y reiteró la petición para que Vigo solicite esa declaración, como ya han hecho otras ciudades gallegas.




















