El Puerto de Vigo se enfrenta a un enemigo inesperado: la burocracia digital. La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) ha hecho saltar todas las alarmas al denunciar el «caos operativo» provocado por la implementación del sistema CATCH. Lo que nació como una herramienta para modernizar el control pesquero se ha convertido, según el sector, en un cuello de botella que amenaza con encarecer el producto y, en el peor de los escenarios, dejar vacíos los estantes de los mercados españoles y comunitarios.
La situación es de tal gravedad que ARVI ya ha remitido un escrito urgente a la Secretaría General de Pesca. En él, describen un «desaguisado» administrativo que está asfixiando tanto las exportaciones de la flota española como las importaciones de sociedades mixtas que abastecen a las plantas de procesado en España.
¿Qué es el sistema CATCH y por qué ha bloqueado el sector?
El sistema CATCH es la nueva plataforma digital de la Unión Europea diseñada para gestionar de forma centralizada los certificados de captura. Su objetivo teórico es loable: digitalizar la documentación necesaria para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), asegurando la trazabilidad de cada kilo de pescado que entra en el mercado común.
Sin embargo, la puesta en marcha de esta aduana digital ha chocado frontalmente con la realidad operativa del sector. ARVI señala al menos 11 puntos críticos, entre los que destacan una inestabilidad técnica constante, caídas del sistema y limitaciones tecnológicas obsoletas, como la imposibilidad de adjuntar archivos superiores a 2MB. Esta falta de eficiencia obliga a los operadores a duplicar tareas, introduciendo manualmente datos que ya figuran en sistemas precedentes, lo que ralentiza un producto cuya principal característica debe ser la frescura y la rapidez de distribución.
Un riesgo para la cesta de la compra
La denuncia de los armadores no es solo una queja corporativa; es una advertencia de consumo. La excesiva burocratización y los fallos del sistema están disparando los costes. De hecho, los operadores logísticos ya han anunciado un incremento generalizado de tarifas debido al sobreesfuerzo administrativo que requiere ahora cada expedición.
«El sector no puede absorber por más tiempo las consecuencias de un sistema lanzado sin garantías de operatividad», advierten desde ARVI. El riesgo es doble: por un lado, el encarecimiento de los precios del pescado para el consumidor final y, por otro, un riesgo de desabastecimiento de materia prima, esencial para una industria transformadora que genera miles de empleos en Galicia y el resto de España.
Más allá de los «ajustes técnicos»
Ante la presión del sector, la Administración ha confirmado la implementación de ajustes puntuales, pero los califica de «temporales». Para los armadores vigueses, esta respuesta es insuficiente y llega tarde. Exigen la activación inmediata de un protocolo de contingencia y una coordinación directa con la DG MARE de la Comisión Europea para simplificar los procesos.
La demanda de ARVI es clara: se necesita una solución a largo plazo que permita la recuperación automática de datos y que no convierta la trazabilidad en un obstáculo insalvable. Mientras se busca esa estabilidad, el sector pesquero permanece en alerta, esperando que la tecnología sea, por fin, un aliado y no el ancla que detenga su actividad económica.
.




















