En un panorama musical dominado por las cifras de streaming y los festivales de dimensiones faraónicas, Vigo ha decidido mirar hacia dentro. Este año nace Ciclón Pop, un ciclo de conciertos que se postula como un santuario para el pop independiente hecho con mimo, alejándose de las modas pasajeras para reivindicar el valor de la identidad propia. La cita tendrá lugar en la emblemática Casa de Arriba, un espacio que garantiza la cercanía y el formato doméstico que este tipo de propuestas requiere.
El ciclo, organizado por la promotora El Bello Verano, busca cubrir un vacío histórico en la geografía melómana del noroeste. Mientras otras ciudades españolas cuentan con referentes consolidados del género (como el Feliz, Feliz en Zaragoza, el Málaga Popfest o el histórico Contempopránea en Badajoz), Vigo carecía de una programación estable que apostara por ese underground luminoso y emocional.
Una curaduría contra el algoritmo
«Sentíamos que en Vigo faltaba un carácter indie más clásico y primitivo, una propuesta más conectada con el espíritu pop que con las nuevas fórmulas que saturan los grandes carteles», explica Ibán González, responsable de la organización. Con una capacidad limitada a apenas cincuenta personas por concierto, Ciclón Pop garantiza una experiencia casi litúrgica. «Queremos que el ciclo sea una referencia en el noroeste, un lugar donde el público sepa que lo que va a escuchar importa de verdad», añade González, quien confirma que la acogida inicial ha sido excelente, con casi la mitad del aforo vendido ya en formato bono.
Los tres vértices del triángulo pop
La programación de esta primera primavera de Ciclón Pop es una declaración de principios en tres actos.
- La Estrella de David, el proyecto más personal de David Rodríguez, abrirá el ciclo el 6 de marzo. Hablar de él es hablar de la historia viva del indie español; desde Bach Is Dead hasta Beef o Telefilme. Productor de cabecera de figuras como La Bien Querida o Los Punsetes, aquí se muestra como el cantautor total: irónico, vulnerable y con una mirada capaz de convertir lo cotidiano en algo sagrado.
- Más tarde, el 11 de abril, llegará el turno de una crooner de voz grave y actitud despreocupada: Andrea Buenavista, quien llegará a Vigo para demostrar por qué es una de las voces más magnéticas de la actualidad. Entre el bolero emocional, la ranchera y el rock de los 70, Buenavista canta al despecho y a las madrugadas largas con una chulería que solo da el haber vivido los bares de raciones. Su último trabajo, Antojitos, es un manual de cómo reírse de la propia tristeza.
- El cierre correrá a cargo de Tronco, el 15 de mayo, la propuesta de la barcelonesa Conxita Herrero. Un ejercicio de honestidad brutal y pop naïf. Tronco representa la poesía cotidiana sin filtros, con canciones que parecen fanzines sonoros y que celebran la emoción más pura y sencilla.

Un nuevo eje en el Noroeste
Ciclón Pop no solo llega para ofrecer conciertos, llega para generar una cultura del escucha activa. En un momento en que la música se consume a menudo como un producto de fondo, esta iniciativa obliga a detenerse.
La venta de bonos sigue a buen ritmo, confirmando que existe un público ávido de experiencias pequeñas pero significativas. Vigo, históricamente vinculada a la vanguardia sonora, recupera así su pulso más íntimo con un ciclo que promete convertirse en el epicentro de la resistencia pop.
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