Ha sido una labor delicada, tortuosa y muy planificada, pero por fin el buque María Francisca, que se refugió en el Puerto de Vigo tras sufrir un corrimiento de carga en aguas portuguesas el pasado 14 de enero, está en condiciones de zarpar después de que en Vigo se haya podido rehacer el Tetris que conforman todos los contenedores que lleva a bordo.
Tras diseñar la operativa de recolocación y retirada de los contenedores dañados, lo que, sin duda, requería de una organización muy minuciosa, el 19 de enero se iniciaron los trabajos de remoción y estabilización de la carga del buque, un plan de actuación diseñado conjuntamente por la consignataria Kaleido Logistics, la empresa Estibadora Gallega y los armadores del buque, que requería de un riguroso protocolo técnico.
Solo se podía trabajar con luz natural y bajo condiciones atmosféricas favorables, de modo que no ha sido fácil dada la sucesión de borrascas: Harry, Ingrid, Joseph, Kristin y Leonardo, que han azotado consecutivamente Vigo.
Con todo, el resultado ha sido el esperado, lo que, según el Puerto, supone una medalla en su propio historial, ya que vuelkve a dejar patente su capacidad no sólo como puerto refugio del Atlántico sino como enclave especializado en verdaderos desafíos logísticos, como ya pasó meses atrás con el Houston V.

Hoy, el Muelle Transversal se despide del María Francisca, que se queda al abrigo de las Islas Cíes antes de poner rumbo a Amberes. Junto al archipiélago compartirá espacio con otros buques que han tenido que hacer un alto en el camino para guarecerse de la sucesión de temporales que azotan nuestras costas.




















