La poesía, cuando se ejerce desde la honestidad, tiene la capacidad de actuar como un puente entre lo tangible y lo invisible. Este jueves, 5 de febrero, el espacio cultural Évame Oroza se convertirá en el escenario de una liturgia literaria singular: la presentación de Teotzin, el nuevo poemario de la escritora y fotógrafa viguesa Elvira Jardón.
Editado por Cuadranta, el libro llega precedido por un título que es, en sí mismo, una declaración de intenciones. Teotzin, término náhuatl que se traduce como ‘venerable energía sagrada’, no es solo una recopilación de versos, sino un artefacto lírico diseñado para explorar la transmutación del ser. El acto, que comenzará a las 20:00 horas, contará con la participación de la poeta María Lado y el periodista y escritor Luis Boullosa, quienes acompañarán a la autora en este bautismo editorial.
Un conjuro sobre la memoria y la metamorfosis
En las páginas de Teotzin, Jardón propone una cartografía emocional donde el cuerpo, la memoria y lo sagrado confluyen en una misma corriente. La voz poética de la autora no se detiene en la superficie de la identidad: atraviesa linajes, ecosistemas y estados de conciencia en un movimiento cíclico que transita desde el «yo» hacia su propia disolución.
La obra se presenta como un canto a la existencia entendida como una metamorfosis constante. Es un recordatorio de que la conciencia no es una propiedad privada del individuo, sino un flujo que nos conecta con la naturaleza y con lo que nos rodea. El poemario oscila entre la oscuridad y la luz, reflejando un proceso de búsqueda que es, a la vez, complejo, ambiguo y profundamente humano.

Mirada doble entre el verso y el obturador
Nacida en Vigo, Elvira Jardón es una creadora que ha sabido hibridar la palabra con la imagen. Su trayectoria vital, marcada por estancias en ciudades como Dublín, Madrid, Barcelona o Coímbra, siempre acaba retornando a Galicia, el territorio desde el cual proyecta su trabajo creativo. Autora de los poemarios Una mujer fácil y Caza mayor, Jardón se ha consolidado como una de las voces más inquietas de la lírica actual.
Su labor no se limita a la página impresa. Como co-creadora del colectivo O froito e a serpe, ha explorado el formato del recital como una experiencia ritual e íntima. Del mismo modo, su obra fotográfica, premiada en diversas convocatorias nacionales, profundiza en los mismos temas que su poesía: la herida, la naturaleza y esa belleza secreta que solo se revela en lo cotidiano.
La elección de la asociación cultural Évame Oroza para esta presentación no es casual. El espacio, dedicado a preservar el espíritu del poeta Carlos Oroza, es el lugar idóneo para una obra que, como Teotzin, busca expandir los límites del lenguaje.
Los asistentes podrán descubrir de primera mano cómo Jardón utiliza la palabra para invocar estados de conciencia elevados, en una velada que promete ser mucho más que una presentación literaria convencional; una oportunidad para asistir a la transformación de la palabra en rito.



















