En mitad de la tormenta política, nuevamente, entre Concello de Vigo y Xunta de Galicia, esta vez por la protección que desde la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural le quieren otorgar al ámbito de desarrollo urbanístico de la antigua conservera Alfageme, un grupo de diez asociaciones vecinales y colectivos unidos en defensa del patrimonio industrial de la ciudad bajo el nombre ‘BeiramarDaXente’, ha salido al paso de lo que consideran un momento «muy importante» y un «punto de inflexión» para reformular el proyecto que pretende llevar a cabo el promotor privado formado por Abanca, Aliseda e Inversiones Inmobiliarias Canvives SA, teniendo al gobierno local vigués como órgano substantivo.
Y es que, como consideran, se trata de la «consecuencia directa» de las alegaciones presentadas por las entidades sociales así como por la solicitud de protección patrimonial de un conjunto industrial que tiene un «alto valor histórico, cultural e identitario para Vigo».
Como señalan, el informe técnico que emitió la Dirección Xeral de Calidade Ambiental la pasada semana dentro del procedimiento de Evaluación Ambiental Estratégica al que tenía que ser sometida la propuesta, recoge las alegaciones «porque están documentadas, fundamentadas y orientadas al interés general». De hecho, el propio departamento autonómico deja claro en su resolución que el promotor «deberá considerar en la elaboración del plan la totalidad de las observaciones o sugerencias recibidas en la fase de consultas previas».
Y aquí es donde entran las peticiones de ‘BeiramarDaXente’ y también el dictamen de Patrimonio, que propone «medidas de protección patrimonial» en este desarrollo urbanístico con el objetivo de «salvaguardar las naves históricas situadas en este espacio, catalogadas dentro del patrimonio industrial gallego». En definitiva, acciones correctoras que, en todo caso, «no impiden ni afectan» a la construcción de viviendas en el ámbito pero que se centran en los usos terciarios del planeamiento, esto es, los que tienen que ver con los espacios comunes que se deben ceder a los concellos.

¿Cómo adaptar 14.000 m2 edificables?
Eso sí, desde el colectivo de defensa del patrimonio industrial vigués ya se preguntan cómo el promotor será capaz de meter 14.000 m2 edificables «teniendo que mantener» los principales edificios, tales como la nave de la histórica conservera, el taller mecánico y las naves de madera que, como apunta David Amoedo, «eran las que querían tirar». «Tienen que rehacer el proyecto. Lo que presentaron no puede salir adelante, a no ser que hagan como en La Metalúrgica y metan una torre», advierte el portavoz del colectivo, quien considera de una gran relevancia el hecho de que, en esta ocasión, Patrimonio «reconoce la importancia histórica de los edificios».
Con todo, y a la espera de que pueda avanzar la iniciativa que elevaron ante la Xunta de catalogar todo el ámbito de Alfageme como Bien de Interés Cultural (BIC), apuestan por una propuesta que dote al barrio y a la zona de Bouzas y Coia de un gran recinto multiusos cultural y dotacional habida cuenta de la «falta de dotaciones» que existen en Vigo.


«Es sangrante», señala David, quien, en conjunto con el grupo ‘BeiramarDaXente’ reivindica este espacio, ahora más que nunca tras esta nueva segunda oportunidad otorgada por Patrimonio, para convertirlo en un recinto social y cultural para los vecinos y vecinas que siga la línea de acoger eventos de tipo medio al más puro estilo de las salas Capitol, en Santiago, La Pelícano de A Coruña, La Riviera de Madrid o el Hard Club de Oporto. «Para 1.000 ó 2.000 personas de pie. Desde que cerró Nova Olimpia no hay nada intermedio donde se pueda meter una gira», apunta.
De hecho, esta es la idea de rehabilitación que se pretende llevar a cabo para el nuevo Teatro Cine Fraga, y es el planteamiento que defienden desde ‘BeiramarDaXente’. Un espacio multiusos que también se podría adaptar a otro tipo de eventos deportivos, expositivos, artísticos o, incluso, para uso de las familias del barrio como alternativa de ocio «a cubierto» en los días de lluvia. «En otras ciudades tienen espacios cubiertos, los abren y la gente puede ir a patinar o a jugar con los niños. Aquí no tenemos algo así», expone.
El potencial que, desde su punto de vista, tiene todo el complejo de la antigua conservera de Alfageme, teniendo la fábrica una superficie de 3.813 m2 y los almacenes otros 3.711 metros cuadrados, es lo que motiva a este colectivo a seguir planteando sus propuestas. No plantean un Ifevi, si no una opción intermedia para los barrios que, además, potencia culturalmente la zona.


Conciertos de ópera en Navidad
Y es que las ventajas del edificio, a pesar de que en la actualidad se encuentra abandonado, son inmensas teniendo en cuenta que su interior es diáfano y no tiene ni una sola columna además de contar con balcones para adaptarlos, tal y como sostiene, David, a salas musicales del estilo Capitol o La Riviera. «La nave está virgen, la luz que tiene, sin una sola columna… se podría adaptar», detalla.
Además, otra de sus potencialidades es la «buena acústica» del propio taller mecánico y de todas las naves que conforman el complejo fabril de Alfageme. «Se decía que en Navidad la familia Alfageme hacía conciertos de ópera», cuenta David, matizando así otra de las grandes peculiaridades y grandezas que ya de por sí tiene el espacio para conservarlo y destinarlo a usos culturales y sociales.



Así, la propuesta de este colectivo pasa porque el edificio principal de la antigua conservera sea como sala principal multiusos para grandes aforos de hasta 2.000 personas de pie.
El antiguo taller mecánico como sala secundaria para aforos medios además de destinar las antiguas naves de madera al Museo Anfaco, trasladándolo así de sus actuales instalaciones ‘escondidas’ en la zona del Campus Universitario de Vigo, muy lejos del mar y del ámbito conservero.

«Uno de los conjuntos más significativos»
Por último, el colectivo de defensa del patrimonio industrial de Vigo añade que Alfageme «no es un solar vacío ni un espacio residual», si no que se trata de «uno de los conjuntos más significativos de la historia industrial viguesa», ligado así a la memoria productiva, laboral y social de la ciudad.
«El valor de Alfageme no está en un edificio principal, sino en el conjunto que explica como Vigo se hizo ciudad industrial. Una fábrica sin sus naves es como un libro al que le faltan capítulos», comparan. Y es que a pesar de que los orígenes de la empresa se sitúan en Candás (Asturias) a finales del siglo XIX, gracias a una familia originaria de Zamora que pronto supo adaptarse al auge conservero del norte peninsular, la factoría viguesa representó «uno de los hitos más destacados del desarrollo industrial gallego en el siglo XX«, tanto por la trayectoria empresarial de la familia fundadora como por el impacto urbano, económico y social de sus instalaciones en la ciudad.
Fue en 1910 cuando inició su actividad en Vigo, mediante el alquiler del local en la zona del Areal y en la Curva de San Gregorio, incorporándose al dinamismo industrial de la ciudad en una etapa de crecimiento ligado al comercio marítimo y la transformación alimentaria, siendo en 1931 cuando se llevó a cabo el traslado definitivo a la zona de Tomás Alonso, inaugurándose la emblemática fábrica que a día de hoy constituye un referente patrimonial de la arquitectura industrial moderna en Galicia, puesto que la fábrica fue proyectada por Manuel Gómez Román.




Sin ser «exclusivamente un activo inmobiliario»
Con todo, no cuestionan la legitimidad de sus actuales promotores y el «interés financiero» de la actuación urbanística pero lo que sí quieren dejar claro y defender es que «Vigo no puede ni debe tratar su patrimonio industrial exclusivamente como un activo inmobiliario«, subrayan, matizando que «la presión especulativa sobre Alfageme no es nueva».
Recuerdan así que el propio informe técnico deja claro que «no se cuestiona el uso residencial en sí, sino su planteamiento actual, su escala y su impacto irreversible» considerando que «lo que se decida» con Alfageme sentará «un precedente importante para futuras intervenciones» sobre el patrimonio industrial vigués.
«La ciudad acumula demasiados ejemplos de patrimonio derribado en nombre del progreso y lamentado décadas después. Astilleros, conserveras, fábricas y barrios productivos enteros forman parte de esa memoria perdida. Defender Alfageme no es mirar al pasado, sino apostar por otro modelo de ciudad, menos dependiente de la especulación a corto plazo y más consciente de su valor propio. El patrimonio industrial no es un obstáculo: es un recurso cultural, social y también económico que se gestiona con rigor.




















