La música y la palabra escrita han mantenido, a lo largo de la historia, una relación simbiótica que pocos artistas han sabido elevar a la categoría de misticismo. Amancio Prada es, sin duda, el máximo exponente de esta unión. El próximo 7 de marzo, el escenario del Teatro Afundación de Vigo se vestirá de gala para recibir al bardo berciano en un concierto único (20:30 horas) que conmemora los 50 años de la publicación de su disco homónimo sobre Rosalía de Castro, un álbum que en 1975 cambió para siempre la forma de entender la lírica gallega.
No se trata de una simple efeméride. El regreso de Prada a la ciudad olívica supone una oportunidad para asistir a la evolución de un repertorio que ha madurado a la par que su intérprete, transformando los versos de Follas novas y Cantares gallegos en himnos de una memoria colectiva que se resiste al olvido.
La morriña como motor creativo
La historia de este disco fundacional comenzó lejos de las fronteras gallegas. Prada recuerda cómo, a los dieciséis años y residiendo en Valladolid, la lectura de Rosalía se convirtió en su tabla de salvación frente a la distancia. «La morriña de mi tierra, el Bierzo, y sus versos fueron la guía para expresar emociones; la música nació de forma natural, al dictado del sentimiento», confiesa el artista.
Tras su paso por Francia y su consolidación en España, aquel joven que buscaba su voz encontró en la poeta de Padrón la estructura perfecta para canalizar temas universales: la emigración, la identidad y ese dolor dulce que es la melancolía. Hoy, con más de cinco décadas de carrera y distinciones como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o la Medalla Castelao, Amancio Prada regresa a esas composiciones con la serenidad que otorga el tiempo.
Un álbum que definió una época
Publicado en el ocaso de la dictadura, el LP Rosalía de Castro no fue solo un ejercicio estético, sino un acto de afirmación cultural. Prada logró que la poesía de Rosalía floreciera en casi una veintena de canciones que hoy son patrimonio de Galicia y de la península. «No hay día en que no le cante a Rosalía. Una canción nace y renace cada vez que se canta», afirma el músico, subrayando la atemporalidad de una obra que sigue emocionando a nuevas generaciones.
El concierto en Vigo, de más de 90 minutos de duración, no será un ejercicio de nostalgia estática. El público asistirá a una relectura de sus clásicos, enriquecidos por el estudio constante y la experiencia acumulada en escenarios de todo el mundo, desde los teatros más prestigiosos hasta los festivales internacionales de música antigua y de autor.
Una ceremonia de gratitud y poesía
Amancio Prada, que ha puesto voz a autores tan diversos como San Juan de la Cruz, Lorca, Cunqueiro o Juan Ramón Jiménez, reconoce que ir de la mano de Rosalía es «abrir un universo de imágenes que han florecido en canciones».
Vigo se prepara para una velada que trasciende lo musical: es una ceremonia de gratitud hacia la palabra que une, una reivindicación del poder de la poesía para vertebrar la identidad de un pueblo. En un mundo de ritmos efímeros, el 7 de marzo el Teatro Afundación ofrecerá un refugio para la pausa, el recuerdo y la emoción pura.




















