En el corazón de Galicia, donde el mar Atlántico moldea costas rocosas y sostiene una de las industrias acuícolas más prósperas de Europa, surge una aproximación innovadora al estudio de los recursos marinos. Marta Román Geada, ecóloga marina formada en la Universidad de Vigo, lidera investigaciones que combinan tecnología puntera con el conocimiento ecológico para mapear y gestionar poblaciones de mejillones. Su trabajo no solo resalta la importancia de la Ría de Vigo como epicentro de la producción mejillonera, sino que también propone soluciones sostenibles ante los desafíos ambientales actuales.
Compromiso con el mar gallego
Marta Román Geada, doctora por la Universidad de Vigo, ha dedicado su carrera a la ecología costera. Con un posdoctorado en el Departamento de Ecología y Biología Animal de esta institución, su trayectoria académica se enraíza en el noroeste español. Sus estudios iniciales se centraron en ecosistemas estuarinos, evaluando impactos humanos como los cambios en el uso del suelo y la
antropización de las rías gallegas. Su publicaciones en revistas reflejan el foco de su investigación en interacciones biológicas marinas, incluyendo los efectos del calentamiento global en especies como almejas y praderas de zostera en entornos como la Ría de Vigo.
Esta investigadora ha evolucionado hacia enfoques interdisciplinarios. Su colaboración con ingenieros y expertos en teledetección la posiciona como puente entre la biología tradicional y las herramientas digitales modernas. En un contexto donde Galicia produce el grueso de los mejillones cultivados en Europa, Román Geada enfoca su labor en optimizar la recolección sostenible de mejillones directamente desde las zonas intermareales.
Un tesoro marino en riesgo
La Ría de Vigo representa un pilar económico y cultural para Galicia. Esta entrada de mar, con sus aguas ricas en nutrientes, alberga bateas flotantes que generan miles de toneladas de mejillones al año. Sin embargo, la explotación intensiva plantea retos: la sobreexplotación de poblaciones silvestres, la competencia con otras especies como percebes y algas, y los impactos del cambio climático, como olas de calor que pueden alterar su crecimiento, reproducción y supervivencia.
Tradicionalmente, el monitoreo de estas costas rocosas dependía de inspecciones manuales, limitadas por la accesibilidad y el tiempo en las zonas intermareales. La Ría de Vigo, con su solapamiento de usos costeros (desde la acuicultura hasta la conservación ambiental), sirve como caso paradigmático para aplicar innovaciones que equilibren productividad y sostenibilidad.
Drones y Sensores LiDAR al servicio de la ecología
El núcleo de la investigación radica en el empleo de drones equipados con cámaras RGB convencionales y sensores LiDAR. Estos dispositivos, capaces de medir distancias con láser para generar mapas tridimensionales de alta precisión, sobrevolaron las costas gallegas capturando datos detallados. En un estudio reciente publicado se detalla cómo estos vuelos permiten identificar distribuciones de mejillones adultos y juveniles en terrenos irregulares, de difícil accesibilidad.
Los drones no solo registran imágenes visuales, sino que incorporan mediciones de elevación sobre el nivel del mar. Esta información resulta crucial en zonas intermareales, donde la altura influye en la distribución de especies. Por ejemplo, los mejillones juveniles refieren nichos específicos para asentarse, y el LiDAR ayuda a detectar estos patrones con una resolución que supera los métodos
tradicionales. Aplicado a la Ría de Vigo, este enfoque podría optimizar la recolección del mejillón, reduciendo el impacto en ecosistemas sensibles como el percebe.


La Inteligencia Artificial como aliada en la clasificación marina
Román Geada y su equipo emplean machine learning (el lenguaje automatizado), como el Gradient Tree Boosting, para analizar los datos recolectados. Estos sistemas procesan combinaciones de colores de las imágenes RGB y datos topográficos del LiDAR, distinguiendo automáticamente entre mejillones, percebes, algas rojas, pardas o verdes, y otros elementos del sustrato rocoso.
Con una precisión global cercana al 84%, estos modelos destacan la elevación y el espectro cromático como factores clave para la identificación. En la práctica, esto significa que, en lugar de muestreos manuales laboriosos, un dron puede cubrir amplias áreas en minutos, y la IA genera mapas detallados en tiempo real. Para la Ría de Vigo, esta tecnología promete una gestión más eficiente de las pesquerías artesanales, permitiendo predicciones sobre la disponibilidad de juveniles y minimizando la sobreexplotación.

Resultados prometedores y beneficios para la sostenibilidad
Los hallazgos de este estudio revelan no sólo una alta efectividad en la detección de mejillones adultos y algas, sino también aplicaciones prácticas para la industria. En Galicia, donde la recolección es esencial para sembrar bateas, estos mapas aéreos podrían guiar a recolectores hacia zonas óptimas, promoviendo prácticas sostenibles. Además, al considerar factores como el calentamiento global, se abren vías para monitorear impactos climáticos en tiempo real.
Este enfoque interdisciplinario beneficia a múltiples actores: desde pescadores locales hasta gestores ambientales. En la Ría de Vigo, donde se superponen acuicultura, turismo y conservación, la tecnología reduce conflictos al proporcionar datos objetivos y actualizados.




















