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homenaje

"Éramos niños y niñas de 11 y 14 años; las heridas se curan, las cicatrices del Órbigo permanecen"

Juan Francisco González Mella, "Chisco", fue uno de los nueve supervivientes de la tragedia de Santa Cristina de la Polvorosa en 1979: "Hoy somos hombres y mujeres con vidas formadas recordando ese 10 de abril"

10 Abril 2019 por
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La exdirectora del Vista Alegre, Ana Boullosa, habla durante el homenaje en el Concello de Vigo. Detrás de ella, Juan Francisco González Mella, superviviente de la tragedia. La exdirectora del Vista Alegre, Ana Boullosa, habla durante el homenaje en el Concello de Vigo. Detrás de ella, Juan Francisco González Mella, superviviente de la tragedia.

Vivo revivió este miércoles la mayor tragedia que ha tenido que superar. Un 10 de abril, 40 años después del accidente de autobús en el río Órbigo, uno de los nueve supervivientes habló en público de lo ocurrido, del dolor y el sufrimiento que ha padecido, tanto él como los familiares de los 49 fallecidos.

"Ayer eramos niños y niñas de 11 y 14 años, hoy somos hombres y mujeres con vidas formadas recordaron año tras año ese 10 de abril".

La emoción, las lágrimas y el dolor regresaron a la ciudad en el 40 aniversario del trágico accidente de autobús del río Órbigo, en la localidad zamorana de Santa Cristina de la Polvorosa, en el que fallecieron 45 niños del Colegio Vista Alegre de Vigo, tres profesores y el conductor.

Solo hubo nueve supervivientes y uno de ellos, Juan Francisco González Mella, "Chisco", estuvo presente este miércoles en el homenaje que el Concello de Vigo rindió a los afectados por el accidente. Tras descubrir la placa y realizar la ofrenda floral, Chisco tomó la palabra para agradecer el apoyo y narrar la experiencia vivida a lo largo de estas cuatro décadas.

"Estamos aquí abrazando a nuestros 45 niños que perdieron la vida en las frías aguas del Órbigo y a los 3 profesores, Conchita, Padín y Raúl, y al conductor que murieron intentado rescatarlos", recordó antes de señalar el dolor padecido a lo largo de todos estos años.

"Como superviviente del trágico accidente quiero decir que las heridas se curan pero las cicatrices no desaparecen, ya que permanecen en nuestra memoria en forma de recuerdo y en lo más profundo de los corazones para el resto de la vida a pesar del tiempo que ha pasado", dijo.

Juan Francisco González también enumeró los barrios de Vigo de los que procedían los fallecidos: Cabral, Moledo, Sárdoma, Calvario, Beade, Teis, Chapela, Peinador, Lavadores, Ramón Nieto, Pizarro, Urzaiz, Plaza de América Bembrive, Mos y Gran Vía.

"En los últimos años se han establecido protocolos de actuación, seguimiento y apoyo a personas y familias que sufren este tipo de desgracias, nosotros que hemos logrado, o casi logrado, seguir adelante en la soledad con el recuerdo y el dolor para siempre", explicó Chisco.

Igualmente, destacó a San Cristina de la Polvorosa y a su gente como "un pueblo valeroso" por el sacrificio de sus hombres y mujeres, que estuvieron colaborando en el rescate, dando apoyo en todo lo que podían y ofreciendo "todo lo que tenían".

"Gracias a esos niños supervivientes que supieron volver a la vida"
Después de Chisco, tomó la palabra Ana Boullosa, directora del Colegio Vista Alegre cuando sucedió la tragedia en la que también perdió a un hermano. "Regresaban felices de unos días de excursión, todos en casa estábamos desesosos ese viernes de que regresase para que nos contasen, pero por desgracia ese abrazo fue inalcanzable, nunca llegaría para la mayoría de los alumnos y profesores", aseguró entre sollozos.

Boullosa recordó como "un río manso" como el Órbigo se había "embravecido" cuando el autobús se cayó y también rememoró como "la ciudad entera se volcó, miles de vigueses pasaron por la iglesia de los Picos y nos dio su mano tendida para seguir la vida".

"A los pocos días, con un dolor sobrecogedor asistimos todas las familias al estadio de Balaídos lleno de solidaridad, Vigo lloraba con nosotros", señaló.

La exdirectora explicó que "esos niños supervivientes que supieron volver a la vida, algunos siguieron en el colegio, me ayudaron a superar la muerte, a vivir la ausencia y el ejemplo de otros profesores marcaron mi vida como docente, gracias por esa gran lección".

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