La fotografía muestra lo que queda del histórico bar “María de la playa”, ubicado en la Rúa Jacinto Benavente, en la ciudad de Vigo, a pocos metros de la intersección con la Rúa da Coruña. Lleva años sin actividad y la pequeña casa donde estaba ubicado va deteriorándose poco a poco. Sin embargo, fue un establecimientos histórico, mucho antes de los rellenos que ganaron terreno al mar para el establecimiento de los astilleros y diferentes empresas, además de la propia calle.
Tres generaciones de una misma familia se encargaron de este bar durante más de cien años, hasta cesó su actividad en la primera década del siglo XXI. Ahora casi nadie lo recuerda. Allí se reunían, sobre todo, los pescadores de las primeras décadas del pasado siglo XX. Amarraban sus pequeñas barcas a las piedras que había frente a la puerta del bar mientras reposaban de su trabajo, algo que acontecía cuando la ciudad era mucho más pequeña y más íntima. El bar ofrecía buena bebida e incluso mejor comida, una comida tradicional, de manufactura sencilla y de enorme calidad especializada en los productos frescos del mar, tanto pescados como mariscos.
El nombre de “María de la playa” quizá carezca de sentido en la actualidad, pero antaño estaba relacionado, precisamente, con aquel mar que bañaba su puerta y con aquellas playas, casi urbanas, que el progreso sepultó bajo la Avenida Beiramar y la Rúa de Jacinto Benavente, para bien y para mal de la ciudad de Vigo y sus habitantes. De vez en cuando recordamos a “María de la playa” como reivindicación de un elemento de la historia de Vigo que debiera recuperarse de algún modo y señalizarlo adecuadamente, siquiera como un local marinero de los que ya no queda ninguno ni siquiera en O Berbés.