Casi nadie recuerda al Dinoseto y mucho menos a su cría, personajes insignes de la ciudad de Vigo. Todo comenzó con una figura realizada mediante un arbusto —-seto—- instalada por error en una rotonda de la Rúa Rosalía de Castro, puesto que su verdadero destino era un parque infantil. El error inicial se transformó en un fenómeno de masas, en un acierto. Por su forma llamativa, muy similar a un dinosaurio, ganó popularidad con inusitada rapidez y fue bautizado como “Dinoseto”. Posteriormente fue trasladado a la Porta do Sol y allí siguió ganando tanta popularidad que las personas nativas y foráneas se fotografiaban con él, constituyendo un auténtico y eficaz atractivo turístico. Y a la figura principal se le añadió un huevo que eclosionó en su momento con otra figura de menor tamaño, formando un conjunto. Sin embargo, en el año 2020, las obras llevadas a cabo en la Porta do Sol obligaron a desplazarlo, ubicándolo en la Praza de Compostela (Alameda). Hasta que, años más tarde, en 2024, la notoria falta de mantenimiento obligó a trasladarlo al vivero municipal de O Castro para su recuperación. El caso es que el tiempo ha ido pasando y del Dinoseto y su cría nunca más se supo. Ya se sabe que los arbustos no crecen ni se regeneran de repente, pero ya han tenido tiempo y, en todo caso, ni siquiera se han dado explicaciones. A lo mejor resulta que al Concello le pasa igual que a los críos cuando se aburren de un juguete, que lo arrinconan.



















