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Acorralado

01 Julio 2019 por
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La ubicación de las casetas de Feria del Libro de Vigo en la Rúa do Príncipe es un acierto. Otros años la instalación se realizaba en la Praza de Compostela —-La Alameda—-, e incluso hubo algunos años en los que se eligió la Porta do Sol y la Ronda de Don Bosco. Pero las ferias de libros tienen que estar cerca del gran público. Los verdaderos aficionados a los libros y a la lectura no necesitan de ferias, sino de librerías donde comprarlos y de bibliotecas donde poder leerlos o acceder a los préstamos.

Las ferias acercan los libros a los que no son habituales. Por añadidura, favorecen las compras con algunos descuentos promocionales. En el caso de Vigo hay que decir que se lee poco, muy poco, no nos engañemos. Es necesario promocionar la lectura. La ciudad más grande de Galicia es una urbe industrial donde la gente se quema trabajando y no dedica su tiempo libre para leer. Se toman vinos y cañas, se charla y se navega por internet, pero se lee poco.

Por eso es tan necesaria la feria en una localización cercana al público; recordemos aquel dicho de que si no va a la montaña… Y lo curioso y simpático de este año es que la estatua de Castro, el histórico vendedor de periódicos de la Rúa do Príncipe, ha quedado acorralado entre dos casetas. Al fin y al cabo, la prensa forma parte de la cultura y también habría que promocionarla.

Julio Alonso

Articulista.

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