Las personas que habitualmente utilizan este ascensor ya han perdido la cuenta del número de averías desde su inauguración. Se trata del ascensor que comunica la Avenida das Camelias con la Rúa Menéndez Pelayo, en la ciudad de Vigo. Diariamente es utilizado por cientos de personas de todas las edades, unas que acuden a colegios y academias del entorno, otras que lo utilizan para realizar la compra en supermercados y tiendas, y otras personas que lo utilizan para acortar el camino o simplemente para pasear por diferentes zonas.
Sí es cierto que antes de su instalación las dificultades para desplazarse entre esas zonas eran muy grandes; o bien por las largas distancias para encontrar un camino no sea demasiado pronunciado, como es el cruce con la Rúa Doutor Marañón, o porque el camino más corto, el de la Rúa Chile, resulta realmente incómodo e incluso imposible de abordar para muchas personas, sobre todo para subir esa cuesta. La instalación del ascensor, sin duda, ha sido un acierto.
Sin embargo, lo que se demuestra que no ha sido tan acertado es el modelo de ascensor. Se trata de un modelo muy particular, inclinado y muy vistoso, pero con piezas casi exclusivas. Y todo esto ralentiza y complica la solución de las averías. Desde su inauguración se ha gastado tanto dinero en reparaciones que posiblemente compensaría cambiar el modelo e instalar uno de tipo vertical, normal y corriente, con unas escaleras opcionales para cuando estuviera averiado. Quizá el cambio no resulte tan sencillo teniendo en cuenta las subvenciones que ha recibido el proyecto, pero habría que buscar una solución porque este ascensor es una auténtica ruina, y las averías las paga toda la ciudadanía.
Ascensor parado por reparación.





















