La Navidad de Vigo ya se ha terminado, para consuelo de muchos y tristeza de otros, y aquel derroche lumínico de calles y plazas durante dos meses ha dado paso a la penumbra e incluso oscuridad en algunas calles como la que se observa en la fotografía, la Rúa Ramón y Cajal, donde no existe ni un solo punto de luz, o en la acera de los números impares de la Avenida das Camelias, que a veces permanece horas y horas con las farolas apagadas.
En muchas ocasiones estos fallos son inevitables, pero deben solucionarse cuanto antes. Y como el remedio a las averías siempre se hace esperar, sobre todo en los fines de semana y de noche, muchas personas se preguntan si el Concello de Vigo no debería disponer de un retén de mantenimiento de guardia para solventar esas situaciones que producen tanta incomodidad, y en algunos casos inseguridad.
Ese retén no serviría para hacerse fotos en plan inauguración, por supuesto, pero serviría para dar servicio a una ciudad que es la más grande de Galicia, donde existen numerosas calles y plazas y cada vez más ascensores, rampas y escaleras mecánicas, todo un conjunto de comodidades que la ciudadanía agradece mucho, pero que demandan una continua labor de mantenimiento.




















