El paisaje del puerto de Vigo se ha visto alterado esta semana por la imponente silueta gris del patrullero de altura ‘Serviola’ (P-71). La unidad de la Armada Española ha atracado en los muelles vigueses en una escala técnica durante su tránsito hacia el Arsenal Militar de Ferrol, su base habitual. Tras completar una travesía de vigilancia y seguridad marítima, el buque ha recalado en la ciudad para facilitar el descanso de su dotación antes de encarar el último tramo de su viaje.
A diferencia de otras ocasiones, en las que el buque abre sus pasarelas para el disfrute de los ciudadanos, esta vez el barco no será visitable, manteniendo un perfil estrictamente operativo durante su estancia en la ría de Vigo.


Un veterano de los astilleros gallegos
El ‘Serviola’ es el primogénito de una serie de cuatro patrulleros construidos en los antiguos astilleros de la Empresa Nacional Bazán (actual Navantia) en Ferrol. Botado en 1990 y entregado oficialmente a la Armada el 2 de octubre de 1992, el P-71 es el segundo buque en la historia de la marina española en portar este nombre, recogiendo el testigo de un antiguo guardapescas de 1954.
Diseñado específicamente para la soberanía y protección de los intereses nacionales en la Zona Económica Exclusiva (ZEE), el buque destaca por una autonomía sobresaliente, capaz de superar las 8.000 millas náuticas y mantener periodos de permanencia en la mar de más de 30 días sin necesidad de tocar puerto.
Tecnología y músculo para la acción marítima
A pesar de su dilatada trayectoria en la Armada, el ‘Serviola’ se mantiene como un pilar insustituible dentro de la Fuerza de Acción Marítima. Su diseño y arquitectura técnica le otorgan la robustez necesaria para cumplir con sus funciones incluso en las condiciones oceánicas más adversas.
Para comprender la relevancia de este patrullero en la vigilancia de nuestras costas, es preciso analizar los componentes que definen su operatividad. El ‘Serviola’ desplaza 1.200 toneladas y presenta unas dimensiones de 70 metros de eslora por 10 metros de manga. Su capacidad de maniobra descansa en dos potentes motores diésel MTU, capaces de generar cerca de 7.500 HP y está equipado con dos embarcaciones semirrígidas y tiene capacidad para operar con helicópteros de tipo medio, lo que multiplica su radio de acción en misiones de rescate o persecución.


Dispone de un armamento disuasorio que incluye un cañón de 3″/50, además de ametralladoras Browning y MINIMI. Su seguridad se apoya en sensores de última generación, como radares de superficie Consilium y cámaras FLIR de visión térmica.
Una hoja de servicios ligada a la historia de España
La presencia del ‘Serviola’ en aguas gallegas evoca episodios clave de la historia reciente de nuestro país. El patrullero ha sido testigo y protagonista en escenarios de alta tensión y servicio público.
El buque participó activamente en el conflicto del fletán (NAFO) en 1995 y formó parte del despliegue en Melilla durante la crisis del islote Perejil en 2002.
Pero no todas sus misiones han sido de respuesta militar. Tras el hundimiento del ‘Prestige’ en 2003, el buque realizó tareas de vigilancia en el dispositivo de separación de tráfico de Finisterre. Además ha liderado la lucha contra la inmigración ilegal en Canarias (Operación Noble Centinela, 2006-2007) y ha realizado despliegues en la costa africana en 2016, 2019 y 2022 para garantizar la seguridad marítima internacional.
Actualmente, bajo el mando orgánico de las Unidades de la Fuerza de Acción Marítima en Ferrol, el ‘Serviola’ continúa desempeñando misiones de vigilancia para prevenir actividades delictivas como el narcotráfico y prestar auxilio en la mar, reafirmando su papel como el guardián incansable de las 200 millas de soberanía española.



















