Tras el parón del mes de agosto, el Consello de la Gerencia de Urbanismo del próximo martes, 3 de septiembre, dará licencia a un buen número de viviendas y edificaciones entre las que destaca la que afectará, una vez más, al barrio de Canido, en plena transformación para dejar atrás su tradicional imagen de puerto pesquero y convertirse en una zona residencial de lujo.
Al mismo tiempo que se acometen obras frente a la finca Mirambel y en la Baixada da Praia, se llevará a cabo una promoción que transformará para siempre la fachada actual de este barrio vigués. Se trata de la rehabilitación de la antigua fábrica de conservas Cerqueira –también conocida como Canimar, que fue el último nombre bajo el que operó, hasta 1991–, cuyas ruinas darán paso a dos locales comerciales y un bloque con 17 viviendas de lujo.
En total, la ejecución de los trabajos cuenta con un presupuesto de 2,3 millones de euros y la rehabilitación, la reestructuración y la reconstrucción de las tres edificaciones del conjunto, ubicado en la Rúa de Canido 219, ha sido diseñada por el arquitecto Jose Antonio Comesaña García. La licencia pone punto final a más de una década de espera por parte de los dueños de la parcela, que ya llevaron a cabo los derribos interiores de las edificaciones en ruina en 2013.
La finca está en varias manos: Herederos de Jerónimo Riera Besada, Serjobas SL y Juan Fernando Gesteiro Fernández. Un año antes, en 2012, además de solicitar el derribo, los propietarios habían realizado una consulta urbanística con el objetivo de conocer cuál podría ser el aprovechamiento urbanístico de esta finca, teniendo en cuenta sus singularidades.
Detrás de la fachada –catalogada, por lo que se debe conservar– de la antigua conservera, se encuentra una parcela 1.902 metros cuadrados en forma de cuña que avanza desde la Rúa Canido, frente a la playa, hasta el Camiño Silval, adentrándose en el interior de este barrio de San Miguel de Oia. La antigua fábrica, en declaración de ruina, fue vaciada por completo, dejándose tan solo la fachada y protegiendo alguno de sus elementos con puntales.
Los promotores tuvieron que recibir primero la autorización de la Dirección Xeral do Patrimonio Cultural y tras cumplir las condiciones de este departamento, han podido obtener luz verde de Urbanismo para actuar en las tres edificaciones del conjunto.
Una de ellas, de algo más de 100 metros cuadrados, era originariamente una vivienda, pero su último uso fue como oficinas al servicio de la fábrica conservera. La edificación, con más de 100 años de antigüedad, fue declarada en ruina hace casi quince años y tan solo se conservaron las fachadas principales de las plantas baja y primera, que se sostienen con una estructura metálica.
No obstante, debido a la situación de inseguridad hacia la vía pública, fue necesario adoptar posteriormente medidas urgentes para el desmontaje controlado de determinados sillares previamente numerados y amontonados «in situ» con el objetivo de garantizar su posterior recolocación en las mismas condiciones.
Otra de las estructuras era el antiguo almacén de la conservera, de 172 m2 y con dos fachadas exteriores hacia la Rúa Canido y el Camiño á Praia de Canido. Esta edificación fue totalmente reconstruida en el año 1932 sobre una estructura preexistente ya documentada en el año 1919 y su estado de conservación ha sido calificado como «regular» por los técnicos competentes.
La tercera edificación que se incluye –también declarada en ruina, pero sin régimen de protección– es un conjunto de estructuras conformado por la unión de una nave industrial, edificaciones auxiliares y alpendres, que sumaban un total de 1.670 m2 construidos en planta baja y cuyo último uso fue el industrial. Según el expediente que maneja Urbanismo, que hace referencia al vuelo americano de 1956, la construcción original fue objeto de una reconstrucción y ampliación total en varias fases, una en el año 1964 y otra al año siguiente.
Un año antes, además de solicitar el derribo, habían realizado una consulta urbanística con el objetivo de conocer cuál podría ser el aprovechamiento urbanístico de esta finca, teniendo en cuenta sus singularidades.
Tras ver como sus planes de urbanizar se frenaban en Patrimonio, realizaron una nueva solicitud siete años después, en 2019.
Pero no sería hasta 2023 cuando el proyecto incorporaba la protección patrimonial, incluyendo incluso la recuperación de los dientes de sierra de la cubierta original de la tercera edificación, un retranqueo respecto al Camiño Silval –finalmente será en el Camiño da Praia–, el tratamiento de las medianeras como fachadas formales, la distribución de los huecos de la fachada de forma coherente con la tipología industrial original y el empleo de referencias estéticas de las naves demolidas.
Por tanto, el proyecto recibió luz verde de este departamento de la Xunta y ahora ha visto como también la licencia de obras llegaba para rehabilitar el antiguo almacén, reestructurar la vivienda que sirvió como oficinas y la reconstrucción del tercer grupo de edificaciones para conformar un conjunto edificatorio compuesto de dos plantas de sótano para garajes y trasteros, planta baja, primera y bajo cubierta para 17 viviendas, 50 plazas de garaje y 17 trasteros. Mientras tanto, tanto las edificaciones que fueron almacén y vivienda-oficinas tendrán usos terciarios por lo que, en total, el presupuesto de ejecución se eleva a 2.280.000 euros.
En lo que respecta a la cesión de suelo al Concello, serán 34 m2 para ampliar el Camiño da Praia de Canido, el vial en el que se encuentra el conocido restaurante Basilio.