El 70% de los suelos europeos están contaminados por pesticidas que afectan significativamente a la vida en ellos y su diversidad. Pesticide residues in soils affect soil taxonomic and functional biodiversity, un estudio internacional que acaba de ser publicado en la prestigiosa revista Nature, proporciona, por vez primera, evidencias cuantitativas de la prevalencia y el impacto de los pesticidas usados en agricultura en los suelos europeos.
Según el estudio realizado por un panel internacional de diez instituciones de investigación europeas, y coordinado por el Joint Research Centre de la Unión Europea (Italia), la Universidad de Vigo (España) y la Universidad de Zúrich (Suiza), “esta contaminación perjudica su biodiversidad y tiene un impacto importante en diversos organismos beneficiosos del suelo, como hongos micorrízicos y nematodos”, afirma Julia Köninger, contratada postdoctoral del Departamento de Ecología y Biología Animal de la Universidad de Vigo y una de las primeras autoras del estudio.
Junto a Köninger, la catedrática del Departamento de Biología y Ecología Animal, María Jesús Iglesias Briones, completa la participación de la UVigo en la investigación, en la que tomó parte como segunda responsable.
Más de 370 muestras de 26 países europeos
Los investigadores, que recuerdan que la vida bajo nuestros pies es «esencial» para mantener las funciones y los servicios ecosistémicos claves como la producción de alimentos, el almacenamiento de carbono, el control de la erosión y la regulación de la calidad del agua, analizaron los efectos de 63 pesticidas comunes en los suelos, para lo cual tomaron 373 muestras de campos agrícolas, bosques y praderas de 26 países europeos.
Los fungicidas, ingredientes activos contra hongos, fueron los más frecuentes representando un 54% de todos los ingredientes activos, seguidos de los herbicidas con el 35% y, por último, los insecticidas con el 11%.
Por su parte, el ingrediente activo más común fue el herbicida glifosfato. Como se esperaba, la mayoría de plaguicidas se encontraron en suelos agrícolas, pero los investigadores también los detectaron en bosques y praderas, donde no es habitual aplicarlos, lo que probablemente se debe a la dispersión durante las pulverizaciones.

Efectos no deseados sobre organismos edáficos beneficiosos
El problema de muchos pesticidas radica en que no solo afectan a las plagas que dañan los cultivos, sino también los organismos beneficiosos del suelo. Los autores del estudio examinaron la biodiversidad de varios organismos, como bacterias, hongos, nematodos y organismos unicelulares, en muestras de suelo y descubrieron que los pesticidas alteran drásticamente las comunidades edáficas.
“Los hongos micorrízicos, importantes para nuestros cultivos, se ven especialmente afectados por los plaguicidas”, afirma la ecóloga de suelos de la UVigo Maria J. I. Briones, una de las coordinadoras del estudio. Los hongos micorrízicos crean una relación simbiótica con las raíces de los cultivos y les ayudan a absorber agua y nutrientes. El fungicida bixafen, utilizado para combatir hongos dañinos en cereales, es especialmente destacable, ya que también afecta a muchos de los organismos de los suelos estudiados. «Algunos organismos del suelo, especialmente diversos tipos de bacterias, se benefician del uso de pesticidas, probablemente porque otros organismos competidores se ven reducidos», añade Julia Köninger.
Los autores del estudio también demostraron que los residuos de pesticidas alteran la función del suelo analizando genes clave para su función como los del reciclado y liberación de nutrientes, como el fósforo y el nitrógeno. «Esto sugiere que la función natural del suelo afectado se ve reducida y que sería necesaria una fertilización adicional para mantener la producción», señala Julia Köninger.

Adaptar las evaluaciones y normativas
Los efectos nocivos de diversos plaguicidas sobre aves, abejas y otros insectos se conocen y se documentan desde hace tiempo. “Nuestro estudio demuestra que los plaguicidas tienen un impacto ambiental muy significativo en nuestros suelos. No obstante, los distintos sectores de la sociedad ni siquiera perciben la magnitud de sus efectos sobre organismos que no son objetivo”, afirma Maria J. I. Briones.
Dado que algunos plaguicidas son difíciles de descomponer, permanecen en el suelo durante años después de su aplicación y tienen un importante impacto a largo plazo en el ecosistema edáfico. Por lo tanto, los investigadores señalan que para proteger los suelos, las evaluaciones ecotoxicológicas deben ir más allá de las pruebas basadas en una única especie y realizadas en condiciones de laboratorio, e incluir respuestas funcionales y a nivel de comunidad, siendo urgente integrar estos aspectos en la normativa actual sobre plaguicidas.




















