El paisaje comercial del centro de Vigo pierde uno de sus referentes más veteranos. La zapatería Dadá, un nombre indisociable del calzado en la ciudad, ha anunciado el cierre definitivo de su establecimiento en el número 64 de la Ronda de Don Bosco. No se trata de un adiós cualquiera; es la despedida de la «primera casa» de la firma, el local donde hace tres décadas comenzó una aventura empresarial que logró expandirse por toda Galicia.
La noticia, comunicada a través de las redes sociales de la marca, marca el final de una etapa histórica en una zona que ha visto nacer y morir innumerables negocios a la sombra de la «milla de oro». Sin embargo, lejos de responder a una crisis del sector, la dirección de la empresa enmarca esta decisión en una ambiciosa estrategia de reorganización y mejora de la experiencia de compra.
Motivos operativos y optimización del espacio
La transparencia ha marcado el anuncio del cierre. Los responsables de la firma han explicado que la decisión, aunque postergada durante años por el valor sentimental del local, se ha vuelto inevitable por razones estrictamente operativas y de espacio. La limitación física del establecimiento de Don Bosco dificultaba la evolución técnica y la ampliación de colecciones que la marca proyecta para el futuro inmediato.
«Es una decisión necesaria que hemos ido retrasando hasta que, por fin, ha llegado su momento», explicaba uno de los responsables de la marca en un mensaje dirigido a su clientela. La intención de la compañía es concentrar sus esfuerzos en los otros dos puntos de venta que mantiene en el corazón de la ciudad: el número 26 de la calle Príncipe y su local en Urzáiz, situados a apenas 300 y 400 metros de la tienda que ahora cierra sus puertas.
Una liquidación para el adiós
Como es habitual en estos procesos, la despedida viene acompañada de una liquidación total que ya ha captado la atención de los viandantes. Los escaparates lucen carteles que invitan a los fieles seguidores de la marca a aprovechar los últimos pares con descuentos variables según el modelo y la firma. Dadá, conocida por una oferta diversa que abarca desde botas y tacones hasta calzado masculino, utiliza este periodo de rebajas no solo como salida de stock, sino como una invitación formal para trasladar la fidelidad de sus clientes a sus locales más modernos.
Con este movimiento, la enseña viguesa busca «mejorar todas las opciones técnicas» y sorprender con novedades que, según aseguran, están por llegar. La reorganización permitirá unificar la logística y potenciar el servicio al cliente en espacios más funcionales y adaptados a las exigencias del mercado actual.
Tres décadas de fidelidad
El cierre de Ronda de Don Bosco deja un vacío nostálgico entre los vigueses que durante treinta años han acudido a este rincón para renovar su armario. La marca ha querido cerrar este capítulo con un profundo mensaje de gratitud hacia quienes los han acompañado desde los inicios. «Solo me resta agradeceros a todos los que nos habéis acompañado durante este tiempo», sentenciaba el comunicado.
A partir de ahora, la actividad de Dadá se centralizará en la calle Príncipe, consolidando su presencia en la arteria peatonal más importante de la ciudad y preparándose para una nueva fase de innovación comercial.





















