Vigo Vertical es uno de los proyectos estrella de la era Abel Caballero. La movilidad urbana en una ciudad con tantos desniveles siempre fue un hándicap. La captación de fondos europeos fue una medida acertada para poner en marcha los elevadores urbanos. Desde hace más de una década ascensores y escaleras mecánicas emergieron por todas las esquinas.
Pero la medida tiene un grave problema que el gobierno local es incapaz de solventar. Las averías. Los fallos son permanentes y no solo consumen ingentes cantidades de dinero de las arcas municipales. También causan molestias e incluso atrapan en numerosas ocasiones a vecinos.
Este es el caso -ni mucho menos el único- del primer elevador que se instaló con el Vigo Vertical. El aparato que une las rúas Menéndez Pelayo y la avenida de Camelias es un fiasco. Fue el pionero, también en averías. Ninguno ha dado tantos problemas desde su instalación. La última este mismo viernes, 23 de enero, después de una inversión nada desdeñable de 200.000 euros. También esta vez hubo vecinos atrapados y rescatados por los bomberos.
Primer ascensor
Fue el primer ascensor del programa Vigo Vertical. Y también fue el primero (no el único) en dar problemas. Ahora, el elevador inclinado entre Menéndez Pelayo y Camelias ha vuelto a fallar. Ya estuvo parado durante meses en 2025 y volvió a estar en funcionamiento desde el 21 de julio.
Así lo trasladó entonces el alcalde, Abel Caballero, apuntando que la reparación había costado más de 200.000 euros y, según el regidor, había solucionado los problemas derivados del uso «tan intenso» y del diseño inclinado.
Entre los trabajos de mantenimiento, se había realizado un aumento del nivel del suelo en la sala de máquinas para facilitar la evacuación de las aguas fluviales, la limpieza de los muros y el cambio de los mecanismos de puertas correderas y la iluminación en el interior.


Vigo Vertical y su estreno en 2015
El ascensor inclinado se estrenó en octubre del año 2015 y, nueve años después, y tras múltiples averías pero, sobre todo, por los consiguientes retrasos que suponía su arreglo y nueva puesta en funcionamiento cada vez que pasaba.
Y es que los continuos problemas que provocaban las averías y el malestar de los vecinos y viandantes que usan a diario el elevador inclinado para salvar un pronunciado desnivel de unos 20 metros entre Camelias y Menéndez Pelayo a través de la calle Juan Ramón Jiménez hizo que desde Praza do Rei se tuviese que poner en marcha varias veces la nueva contratación para solucionar esta situación.





















