La ciudad de Vigo lleva unos años de moda. Cada vez son más los grupos de turistas, nacionales y extranjeros, que se decantan por conocer esta esquina de la región gallega que, desde tiempos inmemoriales, siempre ha sido conocida por su ‘microclima’, su litoral costero, su espectacular Ría -al abrigo de las Islas Cíes- y la tranquilidad de sus calles.
Muchos lo achacan al ‘efecto Caballero’ debido al crecimiento y protagonismo de las luces de Navidad pero lo cierto es que el turismo de Vigo ha experimentado un crecimiento sustancial en casi cualquier época del año. Tan solo hace falta fijarse en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de este año 2025 para comprobar que incluso en los meses menos turísticos, en la ciudad olívica se concentra un importante número de visitantes.
Es el caso, por ejemplo, de los meses de febrero, marzo o abril, donde se llegó a cifras que -de media- alcanzaron las 55.000 pernoctaciones y 35.000 viajeros cada mes, entre turismo nacional y extranjero. En el caso contrario, durante el mes por excelencia del turismo -agosto- los datos alcanzan números que casi llegan a 112.000 pernoctaciones y más de 55.000 visitantes, es decir, un total de 167.000 viajeros.
Y como dato del período navideño coincidiendo con el inicio del encendido oficial de la Navidad viguesa, en el mes de noviembre se registraron más de 43.400 visitantes por casi 74.000 personas que optaron por pasar la noche en la ciudad o, lo que es lo mismo, más de 117.000 turistas, lo que viene a demostrar el ‘tirón’ de Vigo más allá de los meses de verano.
Estas cifras, a falta del dato oficial del mes de diciembre, hacen que Vigo haya superado ya -con creces- el millón de turistas en lo que llevamos de año. Concretamente, los datos del INE reflejan un total de 1.283.373 visitantes entre turistas nacionales e internacionales, siendo mayoritaria el perfil del viajero español con 821.318 visitantes que proceden del propio país.
Además, a ello hay que sumarle el gran incremento que ha tenido el número de viviendas de uso turístico, concentrándose la mayoría de ellas en el Casco Vello de Vigo. A día de hoy, el Registro de Empresas y Actividades Turísticas de Galicia (REAT) fija un total de 2.234 pisos oficiales para llevar a cabo el uso turístico.
Sin embargo, en esta cifra no se cuentan todos aquellos que están considerados ilegales y que, en la mayoría de los casos, se ofertan a través de plataformas como Airbnb, Booking u otros portales online similares. De hecho, el Gobierno de España notificó un total de 227 alojamientos ilegales el pasado mes de septiembre, instando a las plataformas digitales a que retirasen los anuncios de la red.
Y precisamente este malestar por la gran afluencia de turistas y de pisos ilegales es lo que se está empezando a exhibir de forma clara en pleno centro de la ciudad de Vigo y en plena época navideña. Prácticamente a los pies del gran árbol de Navidad de la Porta do Sol, estos días los vecinos y vecinas del Casco Vello amanecían con una pintada en contra de la proliferación de las plataformas digitales que ofertan viviendas de uso turístico de dudosa legalidad.



‘Fóra Airbnb. Fóra Booking’, reza la frase hecha con pintura roja sobre el fondo negro de unos tablones del vallado de una obra que se encuentra en la bajada de la rúa Abeleira Menéndez hacia Porta do Sol, el epicentro de la Navidad viguesa y lugar de encuentro del turismo nacional e internacional junto al de los cruceros que casi a diario llegan al Puerto de Vigo.
La Plataforma contra la Masificación Turística de Vigo, integrada por más de 20 organizaciones sociales, ecologistas, vecinales y sindicales de Vigo y O Morrazo, ya denunció a mediados del mes de diciembre que el «fenómeno» de las luces de Navidad en Vigo era «un claro ejemplo» de un modelo de turismo «insostenible» que, según manifestaron, «fomenta la masificación de visitantes y el vaciamiento de los barrios».
A día de hoy, es extraño que los vecinos y vecinas del barrio antiguo no se encuentren a diario con grandes grupos de turistas que, en varias tandas, recorren las callejuelas de la zona histórica, de igual modo que muchos vehículos sin identificación de residentes se ‘cuelan’ por las calles del barrio para dirigirse a los pisos turísticos que pueblan el Casco Vello.
De ahí a que desde el gobierno local se pusiesen en marcha los trámites para contar con una nueva ordenanza municipal que regulase este tipo de establecimientos turísticos.
Por ahora, el periodo de consulta pública para este nuevo ordenamiento ya ha finalizado sin que, por el momento, se conozca nada nuevo de los trámites para regular este tipo de viviendas. Mientras, continuaremos observando las pintadas que ya muestran el rechazo a este tipo de turismo, a imagen y semejanza de otras grandes ciudades, como es el caso de Barcelona, para mostrar la disconformidad del Casco Vello de Vigo con la proliferación de estas viviendas.





















