Agentes de la Policía Nacional de la Comisaría de Vigo-Redondela han procedido a la detención de una empleada del hogar y de su marido tras desmantelar una trama de sustracción y venta de joyas que se prolongó durante casi un año. La investigación, culminada esta semana, revela un modus operandi basado en el goteo constante de piezas y el uso de la picaresca para evitar ser descubierta.
A la mujer se le atribuye un presunto delito de hurto, mientras que su cónyuge ha sido arrestado bajo la acusación de receptación. El valor total de los efectos sustraídos y posteriormente vendidos en establecimientos de compraventa de metales preciosos supera los 3.300 euros.
El engaño de la falsa joya
La alarma saltó cuando la propietaria de la vivienda, una vecina de la ciudad olívica, detectó ausencias inexplicables en su joyero. Tras presentar la denuncia oficial, la investigación recayó en el Grupo de UDEV-Robos de la Brigada Local de Policía Judicial. Los hechos se acotan entre febrero y diciembre de 2025, un periodo que coincide exactamente con el tiempo en que la detenida prestó servicios domésticos en el domicilio.
Durante las pesquisas, los agentes confirmaron que la empleada había vendido al menos cuatro joyas de alto valor. Sin embargo, el detalle que más ha sorprendido a los investigadores fue la frialdad de su estrategia: en una ocasión, la mujer llegó a sustituir una pieza auténtica por otra de bisutería de escaso valor. Con este sutil cambio, pretendía que la víctima, al echar un vistazo rápido a sus pertenencias, no sospechara que el cofre había sido saqueado. Por estas ventas, la investigada obtuvo un beneficio ilícito de más de 2.600 euros.
La implicación del cónyuge
A pesar de la detención de la empleada el pasado 21 de enero, el rompecabezas de la Policía Nacional no estaba completo. Aún faltaban piezas por localizar según el inventario facilitado por la denunciante. Al ampliar el radio de búsqueda, los agentes detectaron que el marido de la principal sospechosa también había acudido a casas de empeño para deshacerse de parte del botín.
En concreto, se comprobó que el hombre había vendido una joya por un valor superior a los 700 euros. Al tener conocimiento de la procedencia ilícita de la pieza, el Grupo de UDEV procedió ayer a su detención. La figura de la receptación, que castiga a quien se lucra de los efectos de un delito cometido por otro, es la base jurídica de este segundo arresto.
La imposibilidad de recuperar el botín
A pesar del éxito policial en la identificación de los culpables, el balance para la víctima deja un sabor agridulce. Las joyas sustraídas no han podido ser recuperadas. El tiempo transcurrido entre las ventas (que se produjeron de forma escalonada a lo largo de 2025) y la interposición de la denuncia ha superado los plazos legales de depósito en los establecimientos de compraventa.
Este caso vuelve a poner de manifiesto la importancia de realizar comprobaciones periódicas de los objetos de valor y, ante la mínima sospecha de desaparición, acudir a las autoridades de forma inmediata para facilitar el rastreo en el mercado de segunda mano antes de que el metal sea fundido.




















