El grupo municipal del BNG ha registrado una moción urgente para su debate en el pleno del lunes, para exigir «la depuración de responsabilidades» tras la imputación, como investigada, de la concejal de Seguridad, Patricia Rodríguez Calviño, por el accidente mortal ocurrido en la atracción ‘Saltamontes’, en la fiestas de Matamá en agosto de 2024.
Para el portavoz del grupo, Xabier Pérez Igrexas, la situación de la edil socialista es «insostenible para el gobierno de Abel Caballero» y deben adoptarse medidas para que lo ocurrido «no vuelva a suceder nunca más». «El alcalde tiene que dar la cara, tiene que dar explicaciones a la ciudad y reaccionar ante un hecho gravísimo, como que una concejal sea investigada en un procedimiento judicial«, ha apuntado.
El BNG ha advertido de que Patricia Rodríguez «no puede continuar ni un minuto más» al frente de sus funciones, por lo que ha pedido al gobierno local que «deje de mirar para otro lado» y asuma la responsabilidad por las «graves deficiencias» que la investigación judicial ha detectado en los mecanismos de control y seguridad municipales al respecto de lo ocurrido.
Por ello, el cese de la concejal es «lo mínimo» para los nacionalistas, que pedirán la creación de una comisión especial de investigación para determinar responsabilidades políticas y administrativas, y analizar el funcionamiento de los servicios municipales implicados.
Igualmente, reclaman al gobierno de Caballero la creación de un protocolo de inspección y control para la instalación de atracciones de feria y elementos similares; la revisión de las ordenanzas e instrucciones en materia de seguridad para eventos públicos; y la dotación del personal y los recursos necesarios para actuar en este sentido.
Piden anular la licitación de Vitrasa
Por otra parte, los nacionalistas han registrado otra moción al Pleno para reclamar la suspensión de la nueva licitación del transporte urbano de Vigo. En ella, demandan desistir del procedimiento abierto por el gobierno de Caballero para la nueva concesión privatizada con el fin de «evitar una hipoteca de 9 años más con un servicio de bus insuficiente y deficiente».
Igrexas defendió que «estamos a tiempo de evitar que se dilapide la grande oportunidad» con el final de la actual concesión de Vitrasa, basada en un pliego del año 1994 que calificó de «superado e incapaz de responder a los retos actuales de movilidad».
Sin embargo, Igrexas tachó de «muy decepcionantes» las condiciones fijadas por el gobierno municipal en la nueva licitación del transporte urbano. «Básicamente es más del mismo pero con un coste económico mucho mayor», criticó.
Y es que los pliegos del servicio mantienen el mismo número de autobuses que la actual flota, únicamente siendo actualizados por vehículos nuevos; el mismo plantel sin incrementos; y con un máximo de kilometraje que continuará por debajo del que se recorría antes de la pandemia.
«Con estos pliegos el propio Ayuntamiento hace inviable, y demuestra que no tiene voluntad de mejorar el servicio de bus», advirtió el portavoz municipal del BNG. Unas condiciones que, lamentó, «ignoran las principales necesidades demandadas» por los vecinos y vecinas de mejorar frecuencias, líneas y puntualidad, como evidenció el estudio técnico encargado por el Ayuntamiento, con un coste de casi 400.000 euros, como base para la licitación.
Desde el Bloque alertaron también que «se desconocen» las posibles modificaciones del mapa de líneas, ya que el informe no incluye una nueva modelización de las rutas ni tampoco la actualización de los cálculos de los tiempos de trayecto. «Un cambio largamente prometido por el actual Gobierno local desde hay más de 10 años y una demanda reiterada del movimiento vecinal, delante de un diseño de líneas obsoleto, que todo apunta volverá a ser desatendida», cuestionó Igrexas.
A pesar de la falta de mejoras, el contrato va a incrementar «de forma muy significativa» los costes de la prestación del servicio, y prevé también un aumento de la subvención municipal y de las tarifas, cuando el precio del billete en Vigo es ya el más caro de todas las ciudades gallegas con y sin bonificaciones. «Vamos a pagar más por el mismo servicio insuficiente y deficiente, pero con buses más nuevos», subrayó el portavoz municipal nacionalista.





















