La carrera por ser sede del Mundial 2030 ha derivado en una agria batalla política. El alcalde de la ciudad, Abel Caballero, ha comparecido hoy con un discurso inusualmente crudo para denunciar lo que considera un boicot institucional orquestado desde la Xunta de Galicia y la Federación Gallega de Fútbol. Bajo su perspectiva, existe un pacto de silencio y acción entre Alfonso Rueda y Rafael Louzán para impedir que el estadio de Balaídos sea sede mundialista.
«Están aconchabados contra Vigo», ha sentenciado el regidor, señalando una alianza oscura y premeditada. Caballero sostiene que la ciudad cumple con todos los requisitos, especialmente tras la renuncia de Málaga, pero denuncia que la burocracia se ha utilizado como arma arrojadiza para favorecer otros intereses.
La estrategia del no
El alcalde ha comenzado su intervención restando legitimidad a los interlocutores de la Xunta en la ciudad, personificados en la subdelegada Ana Ortiz. Con un tono condescendiente, Caballero se ha referido a ella como un «cargo político menor» al que, según sus palabras, «le hacen decir todas estas mentiras» sobre la supuesta falta de comunicación del Ayuntamiento con el Gobierno autonómico.
Según el relato del alcalde, el Gobierno gallego se negó a estampar su firma en el proyecto oficial para evitar comprometer la financiación que le correspondía, una actitud que Caballero vincula directamente con una consigna de partido: «Si no es A Coruña, ninguna en Galicia. Vigo de ningún modo».
Louzán y la sombra de un «escándalo mundial»
Uno de los ataques más directos ha tenido como objetivo a Rafael Louzán, presidente de la Federación Gallega de Fútbol. Caballero le atribuye la responsabilidad personal de haber maniobrado para que el nombre de la ciudad no llegara a la FIFA. «Louzán se encargó personalmente de que Vigo no fuera sede y nos antepuso a otra ciudad a través de aquel escándalo terrible que dio la vuelta al mundo», afirmó, haciendo referencia a las tensiones internas en el seno federativo.
Para el alcalde, la situación roza lo absurdo: «España tiene concedidas once sedes y la Federación solo envió diez nombres porque Rueda le dice a Louzán que no envíe el de Vigo, que Vigo no puede ser de ningún modo sede del Mundial». Esta negativa se extiende también al plano económico, donde Caballero acusa al Partido Popular de Vigo y a la Diputación de Pontevedra de rechazar la financiación de la grada de Tribuna: «Ya le vale a la responsable del PP en Vigo decir que no a una obra para su ciudad».
El conflicto se traslada a Madrid
Lejos de dar la batalla por perdida en el ámbito autonómico, Caballero ha anunciado que elevará sus quejas a las más altas instancias del Estado. «No me voy a quedar callado y se lo voy a contar al Gobierno de España», ha advertido, confirmando que ya ha solicitado entrevistas con la ministra de Educación y Deportes, Pilar Alegría, y con el presidente del Consejo Superior de Deportes.
Su objetivo es «descubrir las trampas» de este supuesto pacto y exigir que el icono deportivo de la ciudad reciba la inversión que merece, con o sin Mundial. La advertencia final de Caballero es clara: «Voy a llevar la voz de Vigo a todas partes» para denunciar un «aconchabamiento» que, a su juicio, intenta asfixiar el prestigio internacional de la ciudad.





















