La Comisión Europea considera ilegal la prórroga de la concesión de la Autopista del Atlántico (AP9) al no haberse llevado a cabo una licitación pública. Esto conlleva la anulación y la liberación de los peajes. Una absoluta verdad a la que no hay vuelta de hoja. Todo se debe a una mala gestión de un gobierno del presidente Aznar, sin embargo, el gobierno español actual se muestra reticente y va mareando la perdiz hasta tal punto que este nuevo año las tarifas se verán de nuevo incrementadas, otro robo al bolsillo del usuario. Curiosamente, Cataluña y Andalucía, por poner dos ejemplos reales, llevan años beneficiándose de unas autopistas libres de peajes, lo cual constituye un agravio comparativo.
Cuando se habla de la AP9, el ministro de turno siempre cuenta la milonga que más le conviene y el alcalde de la ciudad de Vigo asiente y presume de gobierno amigo, y no es una cuestión de competencias, sino de voluntades políticas. La solución real, la que esperan todos los usuarios, es la gratuidad total, sin ningún tipo de subvención engañosa porque al final también sale del bolsillo de los usuarios. Se concluye fácilmente que en Madrid no oyen la voz de Galicia, o no la quieren oír, y, aún encima, se le ríen las gracias y se les considera amigos. Menos mal que son amigos.






















