– Ah, ya sé, Vd. está hablando de Finlandia con sus inmensos bosques que llegan hasta el Círculo Polar.
– Pues no, no es Finlandia
– Pues entonces será Suecia que en producción forestal le anda cerca a sus vecinos fineses.
– Lo siento pero no es Suecia, aunque podría serlo.
– Así que Finlandia no y Suecia tampoco. Supongo que será Polonia o Francia o Alemania, no sé, algunos de éstos tiene que ser.
– Ninguno de esos países es al que me refiero. En realidad no estoy hablando de un país sino de un lugar, y éste es, nada más y nada menos, que nuestra provincia de… ¡Soria!
– ¿Y dice Vd. que en Soria hay mucho bosque y pocos episodios de incendio forestal?
– Sí señor, lo digo y lo mantengo.
En Castilla y León, en las provincias de León y Zamora se han producido incendios, en este mismo verano, que han devastado miles de Has de bosque. Según el Poder esto se debe al «cambio climático» que nos está matando. No me atrevo a decir yo lo contrario.
Por otra parte, en la misma región castellana hay una provincia (la soriana) con grandes poblaciones boscosas que superan las 500.000 Has., cuyo 70% pertenece a manos privadas.
El número de árboles allí ha pasado de 87 M en los años 60 a 250 M en la actualidad, de los cuales una mitad (aproximadamente) es de coníferas y la otra mitad de especies frondosas (encinas, robles, hayas o chopos).
La gestión integral del monte soriano es el sistema llamado «Suerte de Pinos», que se remonta a la Edad Media, y está basado en la propiedad comunal y el aprovechamiento por lotes, donde cada vecino recibe un «lote» o «suerte» de madera.
En la producción de los bosques sorianos se realizan «clareos» para reducir la densidad arbórea, con lo que hay menor riesgo de incendios y más capacidad de resistir sequías prolongadas.
Económicamente la madera de sus bosque alimenta la industria local de aserraderos, y todos los restos vegetales se aprovechan para centrales de biomasa o redes de calor que alimentan edificios públicos. De esta forma el monte es a la vez motor económico y energético. Y además parte de estos beneficios vuelven a ser invertidos en la gestión del propio bosque, con lo cual se establece un círculo benéfico.
Este tipo de gestión forestal ha provocado que en las dos últimas décadas apenas se hayan producido incendios de importancia en los bosques sorianos.
Por todo esto y viendo los resultados totales parece que la gestión forestal soriana es distinta y produce mejores resultados que en otras zonas de España. Quizá nuestra conselleira de Medio Rural (acompañada de nuestros propietarios forestales) podría darse una vuelta por aquellos bosques y extraer alguna enseñanza que nos sirviera en Galicia.
Por cierto, una pregunta: ¿si no hay incendios es que a Soria no está llegando el cambio climático? Qué raro, ¿no? Es una provincia tan olvidada…