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Última edición: Jue, 25 Abr 2019 7pm

Un penalti inexistente, una expulsión kafkiana, un gol anulado, una mano en área contraria no pitada… Y así hasta el infinito. El Celta cayó de nuevo, pero esta vez no jugó mal, cometió errores y fue castigado de forma implacable por un árbitro que decidió decantar la balanza siempre hacia el mismo lado.

Iago Aspas recibió este viernes dos estupendas noticias. Julen Lopetegui ha vuelto a contar con él para la selección española y el Comité de Competición le ha retirado la segunda amarilla que vio en el partido del miércoles ante el Madrid, por lo que podrá jugar el último choque de Liga de la temporada, que enfrentará al Celta con la Real Sociedad el domingo en Balaídos (16:15).

El Celta no se jugaba nada este miércoles ante el Real Madrid, pero quería ofrecer una imagen digna ante su afición después del palo que supuso la eliminación europea ante el Manchester United y al hecho de que llegaba al encuentro tras acumular cinco derrotas consecutivas en Liga. En el equipo blanco, sin embargo, se esperaban un paseo militar en Vigo y le recriminaron a los jugadores del Celta que quisiesen ganar el partido.

Iago Aspas volvió a ser protagonista. El moañés marcó su 13º gol en los últimos 13 partidos este miércoles en el Santiago Bernabéu y asistió a Jonny en el tanto de la victoria. Además, protagonizó un intenso duelo con Sergio Ramos, su presumible futuro compañero de selección, durante todo el partido. Al madridista no le sentó demasiado bien la derrota y escupió a Aspas tras un encontronazo en la segunda mitad.

Joaquín Larrivey se produjo una brecha de ocho centímetros en la cabeza tras un choque con Sergio Ramos en los primeros minutos del partido ante el Real Madrid. El argentino pudo seguir jugando con normalidad, pero tuvo que retirarse del campo hasta en tres ocasiones para cambiarse la camiseta, manchada de sangre. Para reforzar el vendaje y detener la hemorragia, el futbolista llevó un llamativo gorro de nadador. Este peculiar 'invento' no fue el causante de que la sangre pasase a su camiseta, como explicó este lunes el propio Larrivey: "Me había quedado sangre en el pelo y a medida que se iba mojando con el sudor me iba ensangrentando y ensuciando la camiseta. Tuvimos que hacer correr a Edu (el utillero) varias veces".

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