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Última edición: Sáb, 19 Oct 2019 2pm

No está en peligro de extinción pero lo cierto es que cada año que pasa el dinero físico está menos presente en las transacciones comerciales. Los clientes pagan cada vez más con tarjeta, llevan menos monedas en los bolsillos y puede que pronto den el salto a la divisa virtual en su día a día. Así, mientras Facebook anuncia su propia criptomoneda, tres emprendedores vigueses enfilan la recta final de un proyecto pionero que verá la luz este verano en la ciudad olívica.

¿Bitcoin es el nuevo oro?

Publicado en Economía
11 Junio 2019

El Bitcoin es una moneda digital con la que se puede comprar, vender, pagar y realizar intercambios. Muchas empresas, entre ellas algunas grandes compañías, aceptan bitcoines como medio de pago o como vehículo de donaciones y, en realidad, no se diferencia tanto del papel moneda: en ambos casos se trata de dinero fiduciario. Son objetos, unos reales y otros digitales, que no tienen un valor en sí mismo, sino por su valor de intercambio y por la confianza que generan.

El avance de internet ha cambiado nuestros hábitos en múltiples aspectos: nuestra forma de consumir ocio, de comunicarnos o de buscar información sobre un tema. Además, cada día aparecen nuevas plataformas donde poder encontrar cualquier cosa que nos propongamos desde el salón de casa, Este nuevo paradigma ha transformado nuestras rutinas y cada día se introducen en nuestras vidas nuevos cambios que, aunque puedan parecer en un principio extraños, en pocos días se acoplan a nuestro día a día como si estuvieran en él desde el principio. Las monedas virtuales fue una de esas novedades que era inevitable que apareciera en un mundo virtual cada vez más creciente. Alejandro Regojo es un joven visionario vigués que supo ver el futuro de la tecnología antes de que apareciera y que acaba de llevar a su moneda electrónica a ser valorada en 400 millones.

Erik Finman, tiene 18 años y ya ha comenzado su propia revolución educativa gracias a Botangle, una empresa de formación a través de Internet que nos permite encontrar a profesores con mucha vocación con un simple golpe de click. De hecho, a la tierna edad de 12 años Erik se apostó con sus padres su posible entrada a la universidad: “Si gano más de un millón de dólares no seguiré estudiando”, y aunque parezca mentira sí que cumplió sus palabras.

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