La atleta de Vigo, Maya Candedo, ha conquistado la medalla de plata en la modalidad de ‘freestyle’ en el reciente Campeonato de España de Parkour. Su logro no es solo un triunfo personal, sino un testimonio de la perseverancia y la pasión por una disciplina callejera que busca su lugar en el panorama deportivo nacional, enfrentándose a la falta de apoyo e infraestructuras, especialmente en comunidades como Galicia.
El Parkour, una filosofía de movimiento nacida en la calle
El parkour, a menudo malinterpretado, es una disciplina física de origen francés que tiene sus raíces en el método natural de Georges Hébert: «Ser fuerte para ser útil». Desarrollado inicialmente por David Belle y Sébastien Foucan a finales de los años 80 en Lisses (Francia), el parkour, o el Arte del Desplazamiento, consiste en superar obstáculos naturales o urbanos de la forma más eficiente, rápida y fluida posible, utilizando únicamente las capacidades del cuerpo humano.
Quienes lo practican son conocidos como traceurs (trazadores) o traceuses, y su objetivo principal no es la competición, sino la propia superación personal y la interacción creativa con el entorno. Las técnicas abarcan desde saltos de precisión y aterrizajes controlados hasta escaladas y volteos.
En los últimos años, el parkour ha evolucionado más allá de su forma puramente funcional para incluir la modalidad de Freestyle, la que ha llevado a Candedo al podio. En esta variante, el traceur combina las técnicas tradicionales con movimientos acrobáticos, buscando la creatividad, la dificultad y el flujo estético en su recorrido.
El desplazamiento como origen: los inicios de Maya Candedo
La historia de Maya Candedo con el parkour es un claro ejemplo de cómo la disciplina surge de una necesidad innata de movimiento. La atleta, que siempre estuvo ligada al deporte callejero desde su infancia, comenzó a practicarlo de manera intuitiva, sin ser consciente de que sus saltos y carreras ya tenían un nombre.
Fue a través de un vídeo que Maya descubrió que aquello que hacía se llamaba parkour. Este hallazgo la llevó a integrarse, con tan solo 12 años, en la incipiente comunidad de traceurs en Vigo. Sus palabras revelan una conexión orgánica con la disciplina: «Me di cuenta de que yo lo que hacía, tenía nombre: parkour».


La lucha contra la estigmatización (y el clima)
A pesar de su reconocimiento a nivel nacional, el parkour sigue siendo un deporte fuertemente estigmatizado. Maya Candedo destaca cómo los prejuicios, a menudo derivados de la falta de información, persisten en el imaginario colectivo. No obstante, la situación ha comenzado a cambiar gracias a su reciente integración en la Real Federación Española de Gimnasia, un paso clave para su formalización y para eliminar la imagen de «vandalismo» que a veces se le asocia.
Sin embargo, en comunidades como Galicia, la práctica se vuelve más compleja. La falta de infraestructuras adecuadas, como gimnasios específicos para parkour, unida a una climatología que dificulta el entrenamiento al aire libre, supone un obstáculo significativo. Como la propia Candedo explica, ser traceur en Galicia es «mucho más complicado» que en otras comunidades autónomas que disponen de más facilidades y apoyo institucional.
Un esfuerzo solitario que refuerza el mérito
El éxito de Maya Candedo adquiere un valor añadido al considerar las condiciones en las que preparó y afrontó el Campeonato de España. La atleta viguesa tuvo que asumir la logística del viaje y la competición por su cuenta, sin el respaldo económico o técnico de ninguna federación, gimnasio o administración local.
Mientras otros competidores llegaban arropados por entrenadores y equipos federativos, Candedo, que viajó únicamente con una alumna, gestionó su participación invirtiendo su propio dinero y basándose en su experiencia personal. Este esfuerzo en solitario, sin un coach que le ofreciera pautas de última hora o un equipo que la animase en el momento de la prueba, subraya la resiliencia y la autogestión de la traceuse. Su logro es, por tanto, una victoria doble: contra los obstáculos del recorrido y contra las dificultades logísticas y de apoyo.



La plata como impulso
Tras alcanzar la medalla de plata, el camino de Maya Candedo continúa. Su próximo objetivo es ambicioso pero claro: «quedar primera de España» el próximo año.
Este espíritu competitivo, sin embargo, no la aleja de la esencia del parkour. La atleta defiende que, a pesar de la formalización y la competición, la disciplina debe mantener sus raíces en la calle, en la comunidad y en el entrenamiento con amigos, fiel al espíritu original que la vio nacer. Su triunfo es una llamada de atención sobre la necesidad de prestar más apoyo a este deporte para que el talento gallego pueda competir en igualdad de condiciones en el panorama nacional.





















