En esta entrevista, Aspas se define como «un chico de la calle, un futbolista humilde que salió de un pueblo pequeño y que juega para el club de sus amores con su máxima ilusión». Además, reitera que es un enamorado de su profesión. «Siempre he vivido por y para el fútbol, las 24 horas y todos los días de la semana. Suelo ver todos los fines de semana más de diez partidos«, explica.
Su amor por el fútbol en general solo es comparable al que siente por el Celta. «Para mí lo es todo. Es un club en el que llevo 18 años de mi carrera deportiva. Mi sueño ha sido poder triunfar en este club«. Y tras cumplir ese primer sueño se marca uno incluso más ambicioso: «Quiero ganar un título con el Celta».
El moañés cree que acertó hace un año regresando al equipo que le vio crecer y considera que precisamente en esta segunda etapa ha completado su mejor temporada en el Celta. «Me quedo con esta última campaña porque es con la que más he disfrutado en el terreno de juego gracias al estilo de juego que tenemos, y también por la clasificación del equipo», dice.
A pesar de ello, no se arrepiente de su paso por el Liverpool y el Sevilla. Cree que marcharse de Vigo le ayudó a crecer como futbolista y como persona. «La experiencia de Liverpool al principio fue muy buena para un chaval de un club humilde que siempre había estado en el mismo equipo. También por el hecho de dar un salto tan grande a un club como el Liverpool y también por poder aprender el idioma, vivir otra cultura o poder luchar por la liga, aunque en el tramo final no pude disfrutar de muchos minutos», comenta.
Aspas asegura que prefiere la liga española a la inglesa, pero reconoce que en el Reino Unido algunas cosas funcionan mejor. «Yo me quedo con la Liga porque me gusta más el estilo de juego, aunque creo que en muchas cosas vamos atrasados con respecto a la Premier. Por ejemplo, en el tema económico, los estadios, las aficiones, donde quizás hay mucho más respeto que en España», asegura.
La selección, siempre en el horizonte
Iago Aspas no se pone límites y admite que le gustaría llegar a vestir la camiseta de la selección española. «Uno siempre quiere poder disputar algún partido con la selección. Yo aún tengo 28 años y espero poder seguir haciéndolo bien y tener alguna oportunidad en el futuro, aunque sé que está difícil», explica.
El delantero, que recuerda con mucho cariño los dos goles que le dieron al Celta la permanencia ante el Alavés, asegura que el entrenador que más le ha marcado en su carrera fue precisamente el que le permitió jugar aquel partido. «De cada entrenador aprendes una cosa diferente, aunque pienso que una etapa en la que aprendí mucho fue con Eusebio, por lo que él había mamado en el Barcelona», dice.
Por último, hace un repaso de las amistades que ha hecho en el mundo del fútbol: «No sabría decirte uno solo, pero sí he tenido mucha relación con Dani Abalo, Hugo Mallo, Roberto Lago o José Enrique, que también me apoyó bastante cuando estaba en Liverpool».



















