El césped de Balaídos fue cambiado hace un año y es ahora el propio club el responsable de su mantenimiento. Berizzo destacó este sábado que los técnicos le han dicho que la solución no pasa por cambiarlo de nuevo y que sus problemas se deben a la humedad. «La explicación es que el campo tiene una humedad subterránea muy difícil de controlar. Se ve que la marea ha crecido… Jugamos en un campo muy blando, muy inestable siempre. Ojalá puedan solucionarlo pronto», explicó.
«La solución no sería cambiarlo, porque la humedad volvería a afectar al nuevo. Lo han cambiado, de hecho. Será que la gente especializada debe encontrar una solución. Sólo puedo decir que sí es inestable y obliga a un fútbol más lento porque puedes equivocarte constantemente. Entonces esa temeridad te hace jugar más lento y a veces te hace resbalar. Ojalá los especialistas lo solucionen», añadió.
El técnico relató cómo condiciona el estado del césped al juego del Celta. «Es un campo inestable, que obliga a un control más, a un toque más de balón. Eso hace más lento el juego y te expone a que cuando quieres atacar espacios grandes todo el mundo se resbala, tal es el caso de Jonny (lo que propició el gol del Shakhtar el pasado jueves). Pero estamos más adaptados que nuestro rival al campo. Siempre trato de mirar el lado positivo», destacó.
Cuestionado sobre si algunas lesiones musculares que se han producido esta temporada (la última la de Mallo ante el Shakhtar) han sido provocadas por el estado del césped, señaló que «el campo te obliga a un ejercicio muscular mayor de freno y arranque. Pero no podría asegurarlo».




















