Este martes, la emisora Onda Cero, a través de su programa Onda Deportiva Galicia Sur, ha informado de que varios exjugadores que poseen acciones tras la capitalización de la deuda durante el proceso concursal están dispuestos a vender sus títulos a Carlos Mouriño. Uno de ellos es Fernando Baiano, que posee alrededor de 11.000 acciones. Según esta emisora, el delantero brasileño se trasladará en las próximas horas a Vigo para cerrar un venta a la que también han accedido Pablo Contreras y Fernando Sales. El que no está dispuesto a desprenderse de sus acciones es otro exfutbolista, Diego Placente -tiene unas 40.000-, que no acepta la oferta realizada por el entorno del presidente.
Como ya informamos en VIGOÉ la pasada semana, personas cercanas a Carlos Mouriño y a su directiva llevan meses ofreciendo a pequeños y medianos accionistas la posibilidad de comprar sus títulos a un precio 12 euros cada uno. El valor nominal de cada una de las 377.021 acciones del Celta es de 10 euros, por lo que se pagarían 2 euros por encima de su valor.
Mouriño, a través de la sociedad Grupo Corporativo GES, cuenta con el 52,26% de las acciones del Celta. Este porcentaje es suficiente para cederle el control del club al holding chino. Pero no alcanzaría para evitar que surjan grupos opositores dentro de la masa accionarial. Y es que quien posea el 5% de las acciones puede pedir auditoria de cuentas y solicitar a la administración que convoque juntas extraordinarias.
Tras la adquisición de estas acciones a 12 euros, el siguiente paso será realizar una ampliación de capital. El propio presidente ya deslizó esta posibilidad en el último desayuno informativo con la prensa. Mouriño dijo entonces que se planteaba convertir en acciones los 8,1 millones de euros que debe el club a empresas de su propiedad a través de una ampliación de capital. Este movimiento incrementaría notablemente el porcentaje accionarial del presidente.
Además, según Onda Cero y fuentes consultadas por VIGOÉ, tras la venta del club el holding chino tiene previsto realizar una nueva ampliación de capital. Estas dos operaciones convertirían en irrelevante al resto del accionariado.




















