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Última edición: Vie, 10 Ago 2018 10pm

Así fue el tenso momento en el palco presidencial de Balaídos

Mouriño lanzó reproches a Caballero antes de empezar el partido y Carmela Silva intentó ocupar el sitio del mandatario céltico, pero fue expulsada por el propio dirigente y un empleado del club

18 Abril 2018 por
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Mouriño, Silva y Caballero, este martes en el palco de Balaídos. Mouriño, Silva y Caballero, este martes en el palco de Balaídos.

Todo el mundo estaba expectante ante el incómodo momento que se iba a producir este martes por la noche en el palco presidencial de Balaídos. El plantón de la directiva del Celta al alcalde de Vigo, Abel Caballero, centraba todas las miradas y todas las cámaras apuntaban a esa zona antes del inicio del encuentro. Aunque en un principio se esperaba una imagen simbólica de la soledad del regidor, la situación acabó siendo mucho más tensa.

El presidente céltico, Carlos Mouriño, no se conformó en un primer momento con sentarse lejos de Caballero. Mientras se cantaba el himno y todos ocupaban sus puestos, él se mantenía en la zona de catering del palco. Una vez que acabaron los preparativos, bajó hacia su posición y pasó por delante del alcalde. Ahí empezó todo.

El mandatario celeste se dirigió hacia el regidor, muy serio en todo momento, y le lanzó una serie de reproches. Mantuvieron una breve conversación y, a continuación, Mouriño dejó su sitio vacío y se sentó a la derecha del representante del Fútbol Club Barcelona –en su lugar de a la izquierda-, dejando así libre la butaca presidencial. La imagen hablaba por sí sola, así que la presidenta de la Deputación de Pontevedra, Carmela Silva, se lanzó a ocupar ese hueco.

Este movimiento no gustó nada a Mouriño, que se levantó y se dirigió a Silva para exigirle que volviera al asiento que le correspondía y dejara vacío el puesto reservado por protocolo al presidente. Pasaron unos tensos segundos y el presidente céltico incluso amenazó con quedarse allí de pie todo el partido si la mandataria provincial no le hacía caso.

A Mouriño le ayudó en la tarea un empleado del club, que se acercó y la cogió del brazo para moverla a su sitio original, a lo que ésta finalmente accedió. A partir de ahí, esa escena fue la que quedó durante todo el partido. La silla de Mouriño, vacía. A su izquierda, Caballero y Silva. A su derecha, el representante del Barcelona.

En todo caso, el consejo de administración celeste no se quedó muy lejos. El presidente se mantuvo a la derecha del directivo culé para mantener el protocolo institucional en la medida de lo posible. Junto a ellos, los vicepresidentes y resto de responsables de la junta.

Todo esto ocurrió ante la mirada de los muchos concejales que acudieron este martes a Balaídos. El gobierno local movilizó a todos los ediles que pudo. No fue menos el PP, también ampliamente representado en el palco.

Además, parte del momento fue recogido por las cámaras de televisión y se pudo ver en los videomarcadores del estadio, que tienen pinchada la señal del partido. Antes de que se produjese esta tensa situación, las imágenes mostraron por separado a Mouriño y a Caballero. El público no mostró ninguna reacción al salir el presidente del Celta, pero el alcalde de Vigo sí recibió algunos pitos por parte de la grada.

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