Aspas, que se volvió a resentir de su rotura fibrilar en el gemelo interno derecho mientras calentaba en la banda durante el pasado Celta-Levante, podría aprovechar el parón liguero que habrá entre el 18 y el 29 de marzo y reaparecer en la jornada 29 ante el Villarreal, en lo que promete ser un partido trascendental.
No obstante, si el tratamiento especial al que está siendo sometido no surte el efecto deseado, la baja podría prolongarse hasta la primera semana de abril, con lo que el Celta no contaría con su mejor delantero para medirse al submarino amarillo y al Huesca, dos rivales directos por la permanencia.



















