Eso sí, Aspas es perfeccionista y matizo en los micrófonos de Gol que «Igual el partido soñado no fue. A raiz del 3-0 nos fuimos atrás, también por el empuje del rival, y nos metieron el 1-3. Pero hemos seguido trabajando todos juntos. Hemos corrido y peleado juntos, que es como tenemos que seguir hasta el final».
El moañés destacó la importancia de esta victoria, que permite al Celta mirar hacia arriba, y se la dedicó a la afición. «Era muy necesaria. Si nos hubiese ganado el Deportivo, nos empataban y nos quedaríamos a tres puntos del descenso. Pero seguimos trabajando y haciendo las cosas bien. Hicimos buenos partidos fuera de casa, tanto Mestalla como el Camp Nou. Qué mejor que regalarle estos tres puntos a la afición», declaró.
Riazor se está convirtiendo en un campo fetiche para Iago Aspas, que reconoce que los goles en el estadio del eterno rival tienen un sabor especial. «Puede que sea así por el morbo que tiene. Pero no hay que darle más importancia, lo voy a celebrar como lo celebraría en mi campo o en cualquier otro estadio», señaló el goleador celeste.





















