Borja Iglesias, el delantero compostelano del Celta, quiere localizar al pequeño aficionado que, durante el partido que enfrento a los celestas al Rayo Vallecano en Balaídos, levantó una pancarta con un mensaje tan sencillo como directo: “Borja estamos contigo no les hagas caso”. El delantero del Celta compartió la fotografía en sus redes sociales este miércoles con una expresión de emoción contenida: “Ay, morí. ¿Me ayudáis a ponerme en contacto con él? ✨”. En apenas unas horas, el tuit ha generado cientos de respuestas y una oleada de solidaridad que amplifica el gesto del niño.
El cartel no fue un pedido habitual de camiseta o foto. En vez de eso, el pequeño optó por un mensaje cargado de empatía y normalidad, un apoyo genuino que ha tocado especialmente al futbolista en un momento delicado.
Insultos recurrentes (y el episodio más reciente en Sevilla)
Borja Iglesias ha sido objeto de comentarios ofensivos en múltiples ocasiones por su forma de expresarse fuera del campo: llevar bolso, pintarse las uñas o simplemente desafiar estereotipos rígidos asociados al fútbol profesional masculino. Estos episodios, aunque lamentablemente habituales a lo largo de su carrera, han vuelto a intensificarse recientemente.
El detonante más próximo ocurrió tras el partido contra el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán, donde un grupo de aficionados locales dirigió insultos homófobos tras el partido. El Celta respondió con rapidez y convocó a su afición a mostrar apoyo visible en el siguiente encuentro en Balaídos. La iniciativa tuvo un eco masivo: cientos de seguidores acudieron con las uñas pintadas de colores celestes o variados, y varios jugadores del primer equipo (incluido el propio Borja) posaron con manicuras improvisadas para reforzar el mensaje contra la discriminación.
Un futbolista comprometido
Borja Iglesias no es nuevo en estos debates. Desde hace años se ha consolidado como una voz clara dentro del fútbol español a favor del respeto, la igualdad y la libertad individual. Sin grandes proclamas, pero con gestos constantes y coherentes, el delantero defiende un deporte más inclusivo, acorde con una sociedad que evoluciona. Su regreso al Celta ha permitido que esta dimensión personal se integre aún más en la identidad del club gallego.
En este contexto, la pancarta del niño adquiere una dimensión especial ya que no solo representa cariño hacia un jugador, sino que evidencia cómo la afición más joven entiende el fútbol como un espacio abierto a todas las identidades, sin prejuicios ni exclusiones.
La búsqueda de un gesto que trasciende el partido
Al compartir la imagen y pedir ayuda para contactar con el pequeño, Borja Iglesias ha puesto el foco en lo esencial: el apoyo sincero que prevalece sobre el ruido. Su mensaje ha movilizado a miles de seguidores que se identifican con ese gesto y han querido hacerlo suyo, convirtiendo un momento individual en una muestra colectiva de valores.
Más allá de dar con el autor de la pancarta (que esperemos que aparecaz en los próximos días gracias a la viralidad), el episodio deja una fotografía nítida del fútbol actual: entre viejos hábitos que aún resisten y nuevas generaciones que apuestan por el respeto como valor central. En medio se sitúan futbolistas como Borja Iglesias, referentes no solo por su juego, sino por lo que representan dentro y fuera del terreno. Un testimonio de unión que, en Balaídos, ya ha marcado para siempre.




















