El entrenador celeste atendió a los medios de comunicación este miércoles antes de dirigir el entrenamiento de su equipo en el estadio Metalist de Járkov, que acogerá este jueves el encuentro. Berizzo explicó que «nuestro plan de partido es presionar muy arriba e intentar que el Shakhtar no juegue, porque lo hace muy bien. Cuando consigamos la pelota, trataremos de llegar con toda la gente posible en ataque, equilibrados, sin hacer nada que no hayamos hecho nunca. Tenemos que imaginar un partido equilibrado y de ataque, porque generalmente siempre atacamos, y mañana será un reto quitarles el balón y atacarles con la mayor cantidad de futbolistas posible».
Berizzo aseguró que no habrá sorpresas ante el Shakhtar, que el Celta apostará por su idea de juego habitual. «Jugaremos como siempre lo hacemos. Somos un equipo ofensivo, con un deseo de ataque constante, y el partido nos va a obligar a un nuevo ejercicio defensivo, como en Balaídos, sujetando a toda su gente de ataque y lastimando con el balón. Jugaremos con tres atacantes imaginando a nuestro medio del campo recuperando y lanzándose en ataque», señaló.
«Debemos ajustar nuestra presión, evitar que jueguen, asociar muy bien a Iago con el resto del ataque y que su libertad de movimiento nos permita atacar mejor. Para eso necesitamos que el sistema defensivo contenga el ataque y atacar el mayor tiempo posible. Imaginamos una sociedad en ataque como la del segundo tiempo, no tanto como la del primero, encontrando un juego de ataque asociado», dijo en referencia al partido de ida.
Berizzo le da mucha importancia a la parte emocional del encuentro. Espera que sus hombres jueguen con el corazón. «Creo mucho más en lo emocional, en lo pasional, en la sangre, en el espíritu, en el alma de un equipo que en lo táctico o lo futbolístico. Evidentemente tenemos que jugar bien, pero apoyados en la emoción. Para nosotros este es uno de los partidos más importantes en la historia del club, de los últimos años. Lo hemos preparado con mucha seriedad y mucha serenidad para mañana lanzar toda nuestra energía en el juego. Hay que jugar muy bien contra un gran rival, pero tenemos un apoyo emocional, un combustible que tiene que ver con la pasión, con el espíritu de equipo, que es nuestra principal fortaleza. Ojalá nos apoyemos en eso y juguemos muy bien al fútbol», finalizó.




















