En declaraciones a Radio Marca Vigo, el regidor insistió en que la remodelación de la bancada estará terminada al cien por cien en febrero, concretamente el día 20 de ese mes, y se atrevió a adelantar que la cubierta se habrá instalado por completo “a mediados de enero”, por lo que los aficionados de esa zona del estadio todavía tendrían que afrontar cuatro partidos –tres de Liga y uno de Copa si el equipo vigués elimina al Eibar- sin techo que les cobije de la lluvia.
“Nos mojaremos un poquito, pero tendremos seguridad total que es lo que importa”, apuntó Caballero, que quiso “primar la seguridad” ante todo. “No estoy dispuesto a que se suban piezas y después de unos años pase algo”, señaló. De hecho, en el próximo encuentro en Balaídos, el viernes 24 contra el Leganés, apenas se verán avances en la parte alta de la grada.
El alcalde repasó lo acontecido cuando se descubrió que algunas bolas que conforman la estructura eran defectuosas y desveló que fue el 15 de octubre, el fatídico domingo en el que se registraron multitud de incendios en Vigo, cuando parte de la estructura se movió. “Esa noche hubo mucho viento, una pieza saltó y eso levantó la desconfianza de los ingenieros del Concello”, relató.
Además, cargó duramente contra la empresa que fabricó las esferas, ya que éstas llegaron a pie de obra con certificados de garantía. “Una empresa nos engañó y va a tener serios problemas”, advirtió.
Aunque Caballero se negó a hablar de cómo están las relaciones entre el ayuntamiento vigués y el Celta, mantuvo que la obra se está desarrollando “en la forma acordada” con el club.
Por último, acusó al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, de intentar que el Celta construyera un estadio nuevo en un municipio de la comarca. “Estuvo tratando que el campo de fútbol del Celta se fuera de Vigo”, denunció.





















