El mito de Edith Piaf, esa figura diminuta de voz volcánica que definió la canción francesa del siglo XX, volverá a cobrar vida en Galicia. El próximo 19 de marzo, el Teatro Afundación de Vigo se convertirá en una embajada de Montmartre para recibir a «Piaf! The Show», la producción que ha sido aclamada unánimemente como el homenaje más fidedigno y emocionante sobre la carrera de «la Môme».
La cita se enmarca dentro de una ambiciosa gira internacional que conmemora el 110 aniversario del nacimiento de la artista. Con un bagaje de más de 1.000 representaciones en 50 países y el respaldo de un millón de espectadores, el espectáculo llega a la ciudad olívica precedido por su estatus de mayor éxito exportado por la industria cultural francesa en la historia reciente.

Un viaje escenográfico desde las calles al Olympia
Bajo la dirección de Gil Marsalla, el espectáculo no se limita a ser un recital de grandes éxitos, es una inmersión biográfica que utiliza una escenografía meticulosa para trazar el ascenso de Piaf. El público será transportado desde la bohemia de las calles de Montmartre, donde comenzó cantando por unas monedas, hasta la consagración absoluta en el Olympia de París, escenario de sus interpretaciones más memorables y desgarradoras.
Esta nueva puesta en escena permite que canciones atemporales como La Vie en Rose, Non, je ne regrette rien o Hymne à l’amour recuperen su contexto original, sirviendo de hilo conductor para narrar una vida marcada tanto por el éxito arrollador como por la tragedia personal.

Nathalie Lermitte, la reencarnación del alma de Piaf
El peso interpretativo del espectáculo recae sobre Nathalie Lermitte, cuya actuación ha dejado boquiabierta a la crítica internacional. No se trata de una mera imitación, medios como Le Parisien han destacado su capacidad para capturar de forma impresionante tanto el timbre como el alma indómita de la cantante original.
Incluso dentro del círculo más íntimo de la artista, el reconocimiento es total. Christie Laume, cuñada de Edith Piaf, ha definido la producción como «el tributo más bonito que he visto jamás». Por su parte, el New York Times lo ha calificado de «dramático, cálido y absolutamente fantástico», subrayando la autenticidad que desprende cada minuto sobre las tablas.
El regreso de la esencia de Edith Piaf a los escenarios demuestra que su voz, cargada de verdad, drama y resiliencia, sigue siendo un idioma universal capaz de conmover a nuevas generaciones.





















