La inestabilidad meteorológica que azota Galicia durante los últimos días ha comenzado a pasar factura a las infraestructuras estratégicas del sur de la provincia de Pontevedra. La situación ha llevad a una intervención de urgencia en la autopista AG57, el principal eje de comunicación del Val Miñor, tras registrarse un desprendimiento de tierra en un talud a su paso por el municipio de Gondomar. El incidente, provocado por la saturación de agua en el terreno tras las intensas lluvias, ha forzado el cierre de un tramo de 2,1 kilómetros en uno de los sentidos de la marcha.
La medida, adoptada por motivos estrictos de seguridad vial, afecta al carril en sentido Baiona. En concreto, la circulación permanece interrumpida entre los puntos kilométricos 17+600 y 15+500. Para evitar el colapso de la vía, los servicios de mantenimiento han habilitado un desvío hacia el carril contrario, que ha pasado a funcionar con doble sentido de circulación de forma provisional.
Un talud inestable bajo la mirada de los técnicos
Aunque el desprendimiento de tierra original no llegó a invadir la calzada de forma masiva, la situación en la zona sigue siendo crítica. Los técnicos de la Axencia Galega de Infraestruturas (AXI) han detectado que una cantidad considerable de material ha quedado inestable en la «cabeza» del talud. Ante la posibilidad de que nuevos sedimentos o piedras caigan sobre los vehículos, la administración autonómica ha optado por la prudencia para evitar accidentes de gravedad.
La complejidad del terreno, agravada por la persistencia de las precipitaciones, impide una reapertura inmediata. El corte se mantendrá, al menos, hasta la jornada de este miércoles. Será entonces cuando un equipo, compuesto por técnicos de la Xunta y un experto geólogo, evalúe sobre el terreno la magnitud del daño y determine las obras de consolidación necesarias para garantizar la seguridad de los usuarios.
Impacto en la movilidad del Val Miñor
La AG57 es una arteria vital para los desplazamientos diarios entre Vigo, Nigrán, Gondomar y Baiona. Este estrechamiento de la calzada, que obliga a concentrar todo el tráfico en un solo carril de doble sentido, está generando retenciones puntuales y una circulación más lenta de lo habitual. Las autoridades recomiendan extremar la precaución al circular por el tramo afectado y, en la medida de lo posible, utilizar vías alternativas como la carretera convencional PO552 si los desplazamientos no son estrictamente necesarios.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de los viales gallegos ante los fenómenos meteorológicos extremos. La saturación de los suelos tras el paso de la borrasca Marta ha reactivado antiguos puntos críticos de la red de carreteras, obligando a un despliegue constante de los equipos de mantenimiento.





















