El municipio pontevedrés de Gondomar recupera este martes la normalidad tras una tarde y una noche del lunes muy complicadas debido al desbordamiento del río Miñor y a las intensas lluvias y viento.
Esas circunstancias adversas, que coincidieron también con la pleamar, llevaron al Ayuntamiento a activar el Plan de Actuación por Riesgo de Inundaciones y adoptar medidas como acordonar zonas inundables, restringir la circulación en algunas vías o retirar vehículos de áreas de riesgo.
El alcalde, Francisco Ferreira, ha explicado a Europa Press que este martes por la mañana la situación ha quedado «controlada», ya que el cauce del río ha bajado, aunque ha llamado a no bajar la guardia.
Asimismo, ha puesto en valor el esfuerzo de coordinación de todos los recursos municipales (policía, protección civil, GES, etc.) para adoptar las medidas preventivas, y ha señalado que, pese a la complicación, las horas críticas (la crecida del río anegó parte del casco urbano, llegando al mercado y a varios comercios) pudieron salvarse sin daños personales ni materiales.
Con todo, Francisco Ferreira ha insistido en que Gondomar, donde los episodios de inundaciones son recurrentes, necesita un «plan integral» de actuación para mitigar el efecto de fenómenos como el ocurrido en las últimas horas.
Al respecto, ha explicado que el Ayuntamiento y Augas de Galicia ya están trabajando en la licitación de un «proyecto ambicioso» de mejora, con la idea de que puedan adjudicarse este año.
Las fuertes lluvias ocasionaron algún problema en el entorno de Gondomar en las últimas horas, como la caída de un árbol en la PO-344 o un desprendimiento de tierras en la PO-340, que mantuvo la circulación cortada durante varias horas.




















