La Comandancia de la Guardia Civil de Pontevedra, ha acometido la denominada Operación Viporto, logrando desarticular un grupo criminal de origen albanés especializado en robos con fuerza en viviendas habitadas. La intervención se ha saldado con cuatro detenidos, el registro de inmuebles en Vigo y Torrevieja (Alicante) y, lo más significativo, el ingreso en prisión inmediata de todos los integrantes de la organización por orden judicial.
La investigación, liderada por el Grupo de Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de Pontevedra, comenzó el pasado mes de diciembre. El detonante fue una inusual escalada de asaltos a viviendas en las provincias de Pontevedra y A Coruña durante el último trimestre de 2025, un patrón que sugería la presencia de una estructura profesionalizada y altamente móvil.
Una logística de precisión
El grupo desmantelado no actuaba al azar. Presentaba una estructura jerárquica y un reparto de tareas propio de la delincuencia organizada internacional. La banda se había asentado de forma estratégica en Vigo, ciudad que utilizaban como base de operaciones para planificar sus incursiones.
El éxito de esta organización residía en una metodología que combinaba la resistencia física con la astucia logística. Para ejecutar los asaltos, el grupo apostaba por una infiltración forestal meticulosa: dos de sus miembros eran trasladados hasta las inmediaciones de los objetivos, desde donde recorrían varios kilómetros a pie a través del monte. Esta táctica les permitía acceder a viviendas aisladas o rurales, seleccionando preferentemente aquellas situadas junto a masas boscosas que garantizaban una huida invisible y fuera del alcance de las cámaras de seguridad.
Mientras el robo se perpetraba mediante el apalancamiento de ventanas, la banda desplegaba un ingenioso señuelo comercial para no levantar sospechas. El conductor se desplazaba a grandes superficies cercanas, donde permanecía durante horas mimetizado como un cliente más, esperando la señal acordada para regresar al punto de encuentro y recoger a los autores materiales con el botín. Esta disciplina se extendía también a su vida cotidiana; para burlar cualquier posible rastro policial, el grupo aplicaba estrictas medidas de contrainteligencia, llegando a cambiar de vehículo y de domicilio hasta cuatro veces en menos de un mes. Mantenían una reclusión casi total en sus bases operativas y utilizaban dispositivos encriptados para asegurar que sus comunicaciones permanecieran siempre bajo el radar de los investigadores.
Registros, hallazgos y un ‘zulo’ en el bosque
La explotación de la operación tuvo lugar entre los días 27 y 28 de enero. La Guardia Civil no solo actuó en Galicia; la conexión del grupo con el levante español llevó a los agentes hasta Torrevieja (Alicante). En los registros se intervinieron joyas, relojes de alta gama, dinero en efectivo, herramientas de asalto y, sorprendentemente, 14 kilogramos de marihuana.

Uno de los hallazgos más novelescos de la investigación fue la localización de un zulo en una zona forestal. Los detenidos utilizaban este escondite oculto entre la maleza para depositar los relojes y piezas de oro sustraídos, evitando así portar el botín encima en caso de un control policial rutinario. Las autoridades han vinculado directamente a la banda con al menos 14 robos cometidos en localidades como Pontevedra, Redondela, Vilaboa, Santiago y Trazo.
Prisión preventiva para una organización con antecedentes
El perfil de los arrestados confirma la peligrosidad del grupo. Uno de los detenidos ya contaba con antecedentes judiciales en España y sobre él pesaba una prohibición de entrada en territorio nacional, lo que demuestra la naturaleza reincidente y transfronteriza de estas redes.
Bajo la dirección del Tribunal de Instancia de Pontevedra y la Fiscalía, se ha decretado el ingreso en prisión de los cuatro individuos. Aunque la operación se da por cerrada en cuanto a la desarticulación del núcleo, los investigadores no descartan que el análisis de los teléfonos móviles y las tarjetas SIM intervenidas permita esclarecer otros robos cometidos en el norte de España durante el cierre del pasado año.



















