El narcotráfico en Galicia sigue mutando en sus formas, pero mantiene intactas sus arterias principales. En una operación conjunta de calado, denominada Galpón/Zalied/Boksi, la Agencia Tributaria, la Guardia Civil y la Policía Nacional han logrado desarticular una sólida estructura criminal que unía la comarca de O Salnés con el área metropolitana de A Coruña. La intervención se ha saldado con ocho detenidos, de los cuales siete ya han ingresado en prisión, tras una investigación que ha revelado cómo el negocio ilícito se camuflaba tras la fachada de la modernidad urbana.
El epicentro de la distribución en la ciudad herculina no era una tienda de ropa deportiva y zapatillas de alta gama en pleno centro. Según los investigadores, los responsables del establecimiento utilizaban la actividad comercial como una pantalla para la venta directa de estupefacientes, hibridando el comercio lícito con el tráfico de drogas.
Suministradores y logística en las Rías Baixas
La investigación, iniciada en marzo de 2025, permitió desgranar una jerarquía perfectamente engrasada. Mientras en A Coruña se despachaba la sustancia, el abastecimiento corría a cargo de un individuo residente en Pontevedra con un amplio historial delictivo. Este suministrador principal contaba con el apoyo logístico de dos colaboradores en la zona de Lourizán, quienes tenían la capacidad de movilizar importantes partidas de cocaína procedentes del corazón del narcotráfico gallego: O Salnés.
El seguimiento de las fuerzas de seguridad puso el foco en un galpón situado en las inmediaciones de Pontevedra. Este recinto rural servía como punto de intercambio discreto, lejos de las miradas indiscretas de la urbe, donde los paquetes de cocaína cambiaban de manos antes de emprender su viaje hacia el norte por la autopista AP-9.
El golpe definitivo en la AP-9
El desenlace de la operación comenzó a fraguarse a mediados de este mes de enero. El pasado día 15, los agentes interceptaron una bolsa con dos kilos de cocaína oculta en el citado galpón. Apenas 24 horas después, la vigilancia sobre la autopista dio sus frutos: un vehículo que circulaba en dirección a A Coruña fue interceptado portando otros tres kilos de la misma sustancia.


Con las pruebas sobre la mesa, el pasado 20 de enero se procedió a la explotación final de la operación bajo la tutela del Juzgado de Instrucción número 3 de A Coruña. El balance de los 12 registros efectuados en inmuebles de A Coruña, Arteixo, Ferrol y Pontevedra es contundente: 5,5 kilos de cocaína de gran pureza, marihuana, 40.000 euros en efectivo, vehículos de alta gama y armas defensivas como una extensible y un dispositivo ‘táser’.
Coordinación policial contra la estructura criminal
El éxito de la desarticulación radica en la cooperación inédita entre diversas unidades de élite: la Udyco y el Edoa de A Coruña, las unidades de Vigilancia Aduanera de Vigo y la participación del Greco de Galicia. Esta suma de esfuerzos ha permitido no solo incautar la droga, sino destruir los ramales de una organización que lograba profesionalizar el transporte de estupefacientes a través de las principales vías de comunicación gallegas.
Con el ingreso en prisión de la cúpula de esta red, las autoridades asestan un golpe significativo a la distribución de nivel medio, aquella que conecta los grandes centros de producción con el mercado minorista de las ciudades, utilizando negocios cotidianos para blanquear su actividad ante los ojos de la sociedad.




















