Los vecinos y vecinas del ámbito de la Avenida de Camelias y Menéndez Pelayo que este martes quisieron hacer uso del pionero ascensor inclinado de la calle Juan Ramón Jiménez se han vuelto a quedar a las puertas y teniendo que dar un rodeo. Y es que, una vez más, se han encontrado de frente con un cartel que señalaba que el elevador se encontraba «parado por reparación».
No es la primera vez que sucede esto. Hace poco más de dos semanas, como se hizo eco este periódico, la situación se repetía. Y todo parece indicar que no será la última pese a la ingente cantidad de dinero público que desde el Concello de Vigo se ha dispuesto para intentar solucionar estos problemas así como con el contrato de mantenimiento y averías, que en estos momentos se encuentra prorrogado desde el pasado mes de octubre y hasta el 30 de septiembre de este 2026 por un importe superior a los 260.000 euros.
Sin embargo, los responsables de este servicio contratado desde Praza do Rei y adjudicado a la empresa TK Elevator (antes Thyssenkrupp), no supieron dar una respuesta convincente a las peticiones vecinales, tal y como han hecho llegar a través de varias quejas a este diario, puesto que apuntan a las malas condiciones meteorológicas y también a la falta de piezas y material para ejecutar la reparación.
«En averías no tenemos fecha de terminación de la reparación», le contestaron vía Whatsapp a una vecina de la zona que habitualmente usa este ascensor inclinado, matizando telefónicamente que debido a las inclemencias meteorológicas no podían trabajar. «Con este tiempo no se puede trabajar», señalaron.
«No nos consta fecha de finalización por el momento. Los compañeros de Vigo están pendientes del material para poder terminar la reparación«, es el mensaje que le hicieron llegar a otro usuario habitual.
Una de las ventajas que el alcalde Abel Caballero señaló cuando se adjudicó el contrato de mantenimiento de los elementos de Vigo Vertical era que «en un plazo máximo dos horas» las averías deberían estar solventadas además de poner el foco en los métodos de comunicación con la empresa a través de teléfono fijo, WhatsApp, correo electrónico o de forma on-line a través de la página web.
Lo cierto es que estos sistemas de información sí funcionan pero en lo que el Concello no consigue dar respuesta es en rematar el problema de las múltiples averías de este ascensor, muy bien recibido por la ciudadanía en el año 2015 cuando se puso a disposición de los vecinos, siendo el primero de este programa en ponerse en marcha en la ciudad.
Sin embargo, el pasado año estuvo cerrado al público durante ocho meses seguidos, con el consiguiente gasto municipal de ejecutar otro nuevo contrato de 200.000 euros para solventar esta incidencia que, a día de hoy, parece no ser útil habida cuenta de la situación actual con el elevador nuevamente averiado y «sin fecha de finalización» de reparación.






















